El gobierno de Nayib Bukele lo adoptó como divisa legal y anunció la creación de ‘Bitcoin City’. Los empresarios de las criptodivisas están optimistas con el proyecto. El Fondo Monetario lo rechaza.

Cada salvadoreño recibió una billetera digital con 30 dólares en criptomonedas.

Por CATALINA GALLO

Periodista 

Desde septiembre pasado, cuando El Salvador se convirtió formalmente en el primer país del mundo en aceptar el bitcoin como moneda de curso legal a la par del dólar, los ojos del mundo están muy atentos a lo que suceda con este experimento económico en el pequeño territorio centroamericano, de menos habitantes que Bogotá –unos 6,5 millones– y altamente dependiente de las remesas que sus ciudadanos en el exilio envían desde Estados Unidos, principalmente.

Detrás de esta decisión está el presidente Nayib Bukele, de solo 40 años y quien desde 2019, cuando llegó al poder por la vía democrática, ha venido acentuando su imagen de gobernante autoritario –lo cual preocupa mucho a Washington–, pero con aureola de estrella de rock y a la vez de CEO de empresa fintech sin precedentes en el continente. Mientras se multiplican las denuncias de violaciones a los derechos humanos por parte de su gobierno, Bukele mismo se define como “el dictador más ‘cool’ del mundo”.

La apuesta del muy popular mandatario por la criptomoneda lo llevó a obligar a todos los locales comerciales a ofrecer alternativas para que los salvadoreños puedan pagar sus transacciones con criptodivisas y, para comenzar, a darle a cada habitante una billetera digital con el equivalente a 30 dólares en bitcoin. 

Nayib Bukele gobierna en El Salvador desde 2019. Es muy popular.

En noviembre pasado amplió su apuesta al anunciar su proyecto de crear ‘Bitcoin City’, donde hoy está Conchagua, poblado del Golfo de Fonseca, en el Pacífico, donde se erige el volcán del mismo nombre, que le daría energía a la nueva urbe a través de una planta geotérmica. 

Allí habría una mina digital –que demanda mucha energía– aeropuerto, viviendas y comercio, y sus habitantes tendrían que pagar un solo impuesto: el IVA, que está en el 10 %. El desarrollo de la ciudad digital, por cierto, se financiaría totalmente con bonos respaldados en bitcoin. El equivalente a unos 500 millones de dólares en bonos Volcán se destinarían para lograrlo. 

ALGO NUNCA VISTO

A cuatro meses del inicio del experimento de Bukele, los conocedores del mundo de las criptomonedas están muy optimistas con el presente y el futuro. Sin embargo, quienes miran la noticia desde la distancia tienen aún muchas dudas.

Los optimistas sostienen que esta decisión ya está trayendo cosas positivas como que las empresas de base tecnológica están mirando hacia el pequeño país centroamericano para llevar sus inversiones. Según Alejandro Beltrán, gerente para Colombia de Buda.com, sitio de comercio de criptomonedas, la apuesta es que El Salvador se posicione como uno de los epicentros de transformación financiera en Latinoamérica. “Hay quienes lo ven como el próximo Singapur del sector financiero –afirma–. Eso parece idílico, pero ya ha marcado una tendencia. Tan es así, que las empresas de base tecnológica quieren constituir sus negocios en ese país, sobre todo empresas cripto”.

“Hay quienes ven a El Salvador como el próximo Singapur del sector financiero. Eso parece idílico, pero ya ha marcado una tendencia”.

Maximiliano Hinz, director de Binance Latam, otra plataforma para el intercambio de criptomonedas, indica que la adopción del bitcoin le dio a El Salvador una apertura económica sin precedentes. “Estamos viendo un país que acepta como medio de pago una moneda que no está emitida por nadie, por lo cual cualquier persona puede emitir bitcoin en su casa instalando un minero o puede comprar la criptomoneda a través de cualquier plataforma. Estamos ante un cambio que significa una apertura para las inversiones globales que no habíamos visto nunca y todavía no sabemos qué va a pasar”, explica.

Los dos expertos manifiestan que la “criptoeconomía” hará crecer fuertemente el PIB del país, entre otras razones, porque cerca del 25 % de este corresponde a las remesas –hoy en un nivel de US$6.000 millones al año– que pagan grandes comisiones para llegar. Con el bitcoin, estos recursos se moverán sin intermediarios. 

El PIB salvadoreño creció alrededor del 10 % en 2021 y, según estimaciones de la Cepal, tendrá el tercer mejor desempeño de la región en 2022, con un crecimiento de 4,6 %.

DENUNCIAS DE INSEGURIDAD

Diana Carolina Rojas, jefe del departamento de Innovación y Emprendimiento de la Universidad de la Sabana, no comparte, sin embargo, el optimismo de los dos ejecutivos de las criptomonedas.  

Según su conocimiento, dos millones de salvadoreños –la tercera parte del total en el país– ha reclamado sus 30 dólares, a través del sistema Chivo Wallet (el vocablo chivo se utiliza en El Salvador para referirse a algo cool o chévere. El vocablo wallet en español significa billetera), la plataforma creada y administrada por el Gobierno para el intercambio de bitcoins, y ya hay indicios de fallas o de malos manejos. 

La ONG Cristosal (encargada de promover los derechos humanos en el país centroamericano), explica Rojas, ha recibido cerca de 800 denuncias de personas a quienes se les ha robado su identidad en Chivo Wallet. Las personas se registran allí con sus datos y una foto, pero, al parecer, este reconocimiento de identidad no es el adecuado y por ello hay quienes están suplantando identidades para hacer transacciones. En las redes hay registros de usuarios de la billetera digital que han visto desaparecer hasta 16.000 dólares de su saldo en la aplicación.

En la construcción de Bitcoin City se gastarán inicialmente 500 millones de dólares.

En opinión de Rojas, la plataforma Chivo no es segura porque no cumple con los parámetros necesarios de la tecnología blockchain y el hecho de que sea controlada y centralizada por el Gobierno no da todas las garantías.

CORRUPCIÓN Y LAVADO

Los críticos sostienen, por otro lado, que este proyecto bitcoin es tan solo una estrategia de Bukele para quitarles la atención a los verdaderos problemas del país y que Chivo Wallet se prestará para la corrupción del Gobierno y el lavado de dinero.

Hinz no está de acuerdo con ese último punto. Sostiene que Chivo es una plataforma que funciona con las mismas normas que existen para cualquier banco y que las criptomonedas tienen un nivel de trazabilidad muchísimo más alto que el dinero en efectivo. 

“Si vamos a hablar de corrupción es más fácil pagar un soborno con dinero en efectivo. Con las criptomonedas se puede hacer una trazabilidad exacta de donde estuvieron, si están ligadas al narcotráfico o al lavado de activos. Es muy difícil usar Chivo para la corrupción”, asegura.

MUCHO RIESGO

Otro elemento que ha generado críticas desde antes de la formalización de esta alternativa de monetización es el alto nivel especulativo al que Bukele está sometiendo a El Salvador con las criptomonedas. Él cree que estas “van a salvar al mundo” y a su país, aunque no a corto plazo. Desde noviembre de 2021, el bitcoin ha caído un 40 %, y recientemente Bloomberg estimó que el gobierno salvadoreño perdió un 14 %, equivalente a 11 millones dólares, de sus activos en criptodivisas.

Desde el Gobierno no se ha dado a conocer información más clara que la que entrega el presidente en sus trinos, en los cuales no ha hablado de pérdidas, pero sí de aprovechar la caída de los precios de los bitcoins para profundizar las compras con recursos públicos. Se calcula que desde septiembre se han negociado cerca de 80 millones de dólares en criptomonedas. 

“Es extraordinariamente arriesgado apostar por el aumento del precio del bitcoin para financiar el presupuesto estatal. Hasta ahora, esto ha salido mal», le dijo a DW Christian Ambrosius, politólogo y experto en Centroamérica de la Universidad Libre de Berlín.

El Fondo Monetario Internacional le ha advertido varias veces a Bukele que adoptar el bitcoin puede implicar «significativos riesgos» en los ámbitos macroeconómico y financiero, y la  semana pasada le pidió de manera enérgica que le retirara el estatus de moneda legal. De lo contrario no tendría préstamos. 

El FMI le pidió de manera enérgica al gobierno que le retirara el estatus de moneda legal. De lo contrario no tendría préstamos. 

No obstante, aún es temprano para decir una palabra definitiva sobre el proyecto revolucionario de Bukele. Por ahora, los bancos de El Salvador están trabajando para asumir el reto y allí tres colombianos –Davivienda, Banco de Bogotá y Bancolombia–, tienen el 52 % del mercado. Así que lo que ellos aprendan allí será de enorme utilidad para Colombia, donde se están haciendo ensayos a la espera de una regulación más clara. El país ya figura como uno de los mercados de criptodivisas más activos de la región.