La Policía Antinarcóticos comandará la estrategia que apunta a atacar a fondo los laboratorios, el microtráfico y el cibercrimen con las drogas. Se robustecerá  la coordinación entre agencias.

El ministro Molano, en la presentación de Esmeralda en el III Congreso Internacional Antidrogas.

Según  el ministro de Defensa, Diego Molano, el país requería de una nueva estrategia antilaboratorios, ante el aumento de la productividad de los narcotraficantes. Los laboratorios concentran el uso de químicos y es donde más valor se agrega a la coca. “Por eso, debemos combatirlos”, explicó. 

El plan Esmeralda, que fue presentado durante el III Congreso Internacional Antidrogas que se realiza en Cartagena con presencia de EE.UU. y otros 35 países, consiste en desarrollar nuevos métodos para la lucha contra las drogas, adaptándose a lo que están haciendo en el mismo tema otros estados. 

Los tres elementos clave del plan son: la conservación y protección de la biodiversidad, operaciones para la preservación del orden y la prevención policial con enfoque diferencial.

Un elemento novedoso será el uso más intensivo de la inteligencia artificial para controlar la comercialización y el desvío de insumos químicos utilizados en la producción de cocaína, proteger las operaciones legales de comercio internacional y tener un control aéreo efectivo. 

Además, Molano afirmó que los países interesados en la lucha antidrogas están aumentando su presencia en el ciberespacio con agentes encubiertos y tecnología para detectar y bloquear la oferta de drogas de forma digital. 

«Las estructuras criminales están utilizando el ciberespacio, la red oscura, la red profunda para aumentar las transacciones, las coordinaciones, para que el tráfico sea más preciso», dijo el director de la Policía Nacional, general Jorge Luis Vargas.

El Gobierno Duque ha incautado 1.010.616 kilogramos de cocaína, 1.062.932 kilogramos de marihuana y se han destruido 8.625 laboratorios en el país.

Esmeralda también está planteada para que Colombia deje de lado la mala condición de ser el principal productor mundial de cocaína, teniendo como principales actores del negocio a los grupos armados Eln, disidencias de las Farc y bandas criminales.