Si bien Albert Bourla, consejero delegado de la farmacéutica, dijo que todavía no es claro si será necesaria, la empresa ya está trabajando en ella. El laboratorio Moderna la tendría disponible en septiembre.

La OMS detectó la variante ómicron el 24 de noviembre en Sudáfrica.

Desde su aparición en Suráfrica hace unos pocos meses, la cepa se ha propagado rápidamente en el mundo. Recientemente la Organización Mundial de la Salud (OMS) informó que ya es la variante dominante. Por eso se está trabajando con celeridad en el desarrollo de una vacuna específica.

«La esperanza es que logremos algo que tenga una protección mucho mejor, en particular contra las infecciones, porque la protección contra hospitalizaciones y enfermedad grave ahora mismo es razonable con las vacunas actuales, siempre que se haya administrado la tercera dosis», dijo Bourla en CNBC.

Pese a no tener claro si será necesaria la fabricación de una vacuna para ómicron, Bourla dijo que Pfizer se puso en la tarea porque algunos países quieren disponer de estas lo antes posible.

Por otra parte, el director ejecutivo de Moderna, Stephane Bancel, expresó que están analizando si es o no necesario la creación de esta vacuna, que se traduciría en una cuarta dosis.

“La empresa está en conversaciones con las autoridades sanitarias de todo el mundo para decidir la mejor estrategia de cara a administrar esta posible dosis en el otoño del hemisferio norte”, le dijo Bancel a CNBC.

Esta dosis estaría destinada a atacar ómicron y, según Bancel, “debería entrar pronto en fase de ensayo clínico”.

Las vacunas, de acuerdo con cifras de gobiernos locales, siguen evidenciando una gran efectividad para reducir el riesgo de gravedad por contagio de covid-19. La gran mayoría de personas que ingresan a unidades de cuidados intensivos no tienen ninguna dosis.