El comportamiento de la tasa de cambio afecta el bolsillo de los consumidores y la actividad productiva. ¿Qué ocurrirá en los próximos 12 meses?

El dólar superó los 4.000 pesos recientemente, pero no es claro que ese vaya a ser su nuevo nivel. 

Por Narciso De la Hoz

Periodista

El pasado 9 de agosto, el dólar se cotizó brevemente por encima de los 4.000 pesos e hizo temer a muchos que llegaría al máximo nivel histórico de 4.153 pesos, que alcanzó el 20 de marzo del año pasado, al principio de la pandemia en Colombia. Pocos días después se desplomó más de 100 y, al cierre de esta edición, se situó en 3.880 pesos (precio promedio del 13 de agosto).

¿Qué está sucediendo con la tasa cambio y cuáles son las fuerzas que han generado una volatilidad del 13,4 % en los últimos 90 días y que además han convertido al peso en una de las monedas más depreciadas del mundo, con una variación negativa del 14 % al 15 %, la mayor desde 2015 cuando se desplomó el precio del crudo Brent de 115 a 55 dólares?

En un reciente artículo del New York Times, el premio Nobel de Economía y gurú en temas cambiarios y de comercio internacional, Paul Krugman, afirmaba con sorna que quienes se obsesionan con la tasa de cambio y tratan de predecir su comportamiento futuro corren el riesgo de perder el juicio, o están un poco locos.

Y aunque los colombianos no estamos tan ‘locos’ por el dólar como los argentinos, ni solemos ahorrar en “verdes” o comprarlos para guardarlos debajo del colchón, como sucede en países donde han padecido hiperinflaciones, la tasa de cambio sí nos preocupa, ya que su comportamiento afecta el bolsillo del consumidor y la actividad empresarial.

Al tratar de explicar la variación del precio del dólar, los economistas hablan de unos factores objetivos o de los fundamentales de la economía (el precio de los bienes y servicios que exporta el país y el desempeño de los mercados financieros globales) y de otros subjetivos, entre los cuales se cuentan la incertidumbre política, la tensión social y la pandemia, cada vez más importantes.

Un peso más débil también puede generar un aumento de la inflación.

Efectos de la devaluación

En un país con una oferta exportadora dependiente de las materias primas, una mayor devaluación no se traduce necesariamente en un incremento de las exportaciones y una caída de las importaciones. A pesar de la devaluación del peso, en junio las importaciones aumentaron casi un 70 % hasta 4.922 millones de dólares, aunque en los primeros seis meses del año la variación fue de solo 3,1 % hasta 26.652 millones de dólares.

Y aunque las exportaciones sí se han venido recuperando (en junio aumentaron 33 % y en los primeros seis meses 18,9 %); esto tiene que ver con el aumento de las ventas del petróleo y de sus derivados y por un efecto precio en las materias primas que exporta el país (café, carbón, flores, alimentos, etc). Sin embargo, las manufactureras y las de algunos bienes agrícolas registran crecimientos de doble dígito.

De hecho, en el período enero-junio la balanza comercial (diferencia entre exportaciones e importaciones) registró un déficit de 6.954 millones, lo que equivale a un aumento del 59 % frente al mismo período de 2020.

Una devaluación exagerada también puede tener efectos negativos, al menos en el corto y mediano plazo, mientras la economía se ajusta a la nueva realidad. Entre estos se cuentan el encarecimiento de la deuda externa que, según el Banco de la República, en mayo alcanzó los 157.523 millones de dólares, lo que equivale al 51,7 % del PIB y a un aumento del 8,3 % frente al mismo mes de 2020.

Un peso más débil también puede generar un aumento de la inflación, ya que los mayores costos de producción se trasladan a los precios, aunque algunos estudios señalan que una devaluación del 10 % en Colombia solo produce un aumento de 0,5 % en el IPC anual.

A ello hay que agregar un encarecimiento de los viajes al exterior y de la deuda de quienes estudian fuera del país (o lo han hecho), y para ello han contraído obligaciones en dólares o euros. En sentido contrario, el peso débil abarata al país para los extranjeros y, en condiciones normales, aumentaría la llegada de turistas extranjeros y la adquisición de empresas locales. 

Sin embargo, un tipo de cambio flexible como el que tiene Colombia ofrece una ventaja que no puede perderse de vista: actúa como un estabilizador automático, ya que ayuda a suavizar los choques y los desbalances externos vía precios (dólar más caro), en vez de una recesión como la de 1999.

Para tener en cuenta…

Y aunque no le servirá para predecir el precio del dólar, sí debería tener en cuenta los siguientes elementos:

  • El Banco Central de EE. UU. (FED) y lo que suceda con las tasas de interés: a pesar de la variante delta del nuevo coronavirus, la economía de ese país podría crecer hasta 7 % en 2021. Esto obligaría a la FED a disminuir el estímulo monetario y a subir los tipos de interés antes de 2023. Ello fortalecerá el dólar frente a las monedas emergentes como el peso y aun frente a las de las economías desarrolladas (euro, yen, etc).
  • Incertidumbre política y tensión social: a menos de un año de la elección del próximo presidente de Colombia, este factor será determinante en el tipo de cambio. ¿Seguirá Colombia la vía peruana u optará por un gobierno promercado y de centro?
  • Las decisiones del Banco de la República: en su última reunión, 2 miembros de su junta directiva votaron por aumentar la tasa de interés y 5 por mantenerla en 1,75 %. En septiembre habrá una nueva reunión y la situación podría cambiar ahora que se prevé que la economía rebotará 7 % en 2021. En la región, los bancos de 3 países ya han subido las tasas (México, Uruguay y Perú) para contener la inflación. 
  •  Materias primas: los precios de las materias primas que exporta el país se recuperaron y en algunos casos se dispararon, y esto se mantendría si se consolida la reactivación de la economía mundial.
  • La pérdida del grado de inversión cuenta, pero los mercados ya la habían descontado. A pesar de ello, la deuda interna (TES) sí lo conserva y ello ha evitado que el país salga de los principales índices y que se haya producido una estampida de los extranjeros. Es vital la aprobación de la reforma tributaria.
  • Según la última encuesta del Banco de la República entre 41 analistas, el precio del dólar podría cerrar 2021 en el siguiente rango: $3.744 (promedio), $3.500 (mínimo) y $4.094 (máximo).