Por: Humberto Barros. Twitter @humbertbarros

La reciente cumbre de Davos 2023 fue el escenario internacional escogido para hacerse lucir como lideres contra el calentamiento global y todo aquello que afecte al medio ambiente y derivados, por el presidente de Colombia, Gustavo Petro Urrego y su ministra de Minas, Irene Vélez, sin embargo, las cosas no salieron según lo planeado por sus estrategas de marketing político y demás.

Los encabezados de medios internacionales no resaltaron su gran noticia: “Colombia no dará nuevos contratos de explotación petrolera y demás”, decisión de catalogaron de “necesidad planetaria”, pero que no tuvo eco en otros sistemas noticiosos de la Vía Láctea distintos a los colombianos.  Todo lo contrario, suscitó en la tierra nativa grandes preocupaciones por el futuro de muchos programas y proyectos que dependen de esa operación económica.

¿Habrán sido los mega gurús españoles que los acompañan creadores de tal noticia revolucionaria?, aún eso no se ha revelado, lo cierto es que el presidente Petro decidió no seguir con una gira europea que además de Davos incluía Francia y llamar por las redes a una discusión pública de sus reformas que pretenden “refundar a Colombia”, expresión que en el pasado tenía una connotación muy distinta.

La  controvertida MinMinas Vélez ha guardado un  silencio preocupante desde entonces, su vieja propuesta que tanto preocupa a los mercados inversionistas en Colombia volvió a revivir fantasmas que preocupan a muchos en momentos de alta inflación, de falta de seguridad jurídica y de muchos elementos que vuelven a mostrarla como una persona inexperta que solo pretendió, una vez más, mostrarse muy progresista ante un público europeo al que sabemos poco o nada le importa que suceda con la suerte de este pueblo en Latinoamérica.

¿Qué pasó en Davos? Es la pregunta que muchos se hacen, ¿no funciona la estrategia española de comunicaciones? Podría ser. Lo otro, es un choque de realidad muy bravo, donde todos los colombianos están al parecer despertando de una elección que llegó con el mensaje de cambio y ha traído un desconcierto que preocupa: grupos armados haciendo de las suyas, pactando con otras bandas para reducir tasas de homicidios y así hacer sacar pecho a las autoridades locales y nacionales, policías con las manos en alto viéndolos inertes, bloqueos en toda la geografía nacional (por cualquier razón o motivo),  y un raro olor a anarquía que va creciendo cada día que pasa, un olor que hace presagiar tiempos aciagos en un país que siempre ha tenido tiempos aciagos.

¿Empezó una mala hora para el gobierno Petro y su corte? Interrogante que podría contestarse con una pronta reforma al sistema de salud hecha al parecer más con el estómago y la ideología que con la cabeza y la discusión democrática. Lo único seguro del balance de Davos que quedó demostrado que se improvisó con la cabeza de un ministerio crucial como es el de Minas y Energía y donde cualquier movida podría ser lamentable para el país en los próximos años, sin embargo, podrían ser “medidas exitosas” para otros vecinos que garantizarían ingresos y dependencia política, elementos que necesitan para darle vida a un proyecto que murió pero que gracias al nuevo gobierno colombiano parece tener algo de vida.

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