“Estamos a tiempo de salir del adanismo y la retórica refundacional del discurso. De no hacerlo pronto, el populismo y la demagogia dejarán de estar a la vuelta de la esquina y serán una avasalladora y triste realidad”

HASSAN NASSAR
Director Revista Alternativa

Estamos llegando a los primeros 100 días del gobierno de Gustavo Petro. Un periodo justo que nos permite evaluar el tránsito de lo que llamamos el discurso electoral, al pragmatismo de los hechos y las acciones.

En esta edición de Revista Alternativa analizaremos varios temas, con diversas voces que desde distintas orillas nos darán su visión desde el contexto político, económico y social de esta primera etapa de gobierno.

En lo coyuntural uno de los temas que más preocupa y debe mirarse con detenimiento y análisis es la política de transición energética. De ahí la importancia de entender el mensaje que trae el discurso que ha venido consolidando el Gobierno Nacional en esta materia. Una industria que representa el 40 % de las exportaciones, el 25 % de la inversión extranjera directa y casi el 20 % de los ingresos fiscales de la nación. 

La transición energética en Colombia ya está en curso y la sostienen los hechos. Con lo que se dejó adjudicado en los últimos cuatro años la matriz de energías renovables se multiplicó por cien veces, dejando atrás los tristes 28 MW instalados en energías renovables que tenía el país en 2018. 

Pero esta revolución no se quedó solo ahí, Ecopetrol entró de lleno en la carrera por las energías limpias con su partición en ISA con el 51.9% de las acciones, la empresa alcanzó también récord de utilidades en el primer semestre de 2022 pasando por encima de $17.1 billones de pesos. Es gracias a esta agenda y combinada con la exploración, que Ecopetrol con descubrimientos como Uchuva 1 y Gorgon-2 en el Caribe colombiano ha triplicado las reservas de gas actuales del país.

Tampoco podemos dejar de lado en esta carrera por las energías limpias la llegada de varias empresas extranjeras a Colombia que han participado de diferentes proyectos que incluyen más de 20 granjas solares en distintos departamentos y dos parques eólicos en la Guajira. 

Muchos de estos proyectos llevan energía a los rincones más apartados del país por primera vez, beneficiando a miles de familias y generando empleo para las comunidades. Colombia, además, ya trazó la ruta e incursionó en el hidrógeno verde y simultáneamente en marzo de este año el país se convirtió en pionero y líder en Suramérica en regular las emisiones de metano.

Todo esto ha servido para multiplicar de manera exponencial el crecimiento de la matriz energética nacional y nuestro liderazgo ambiental. A pesar de estos avances y de una hoja de ruta consolidada, la política energética que promete el gobierno de Gustavo Petro pareciera estar más enfocada en el discurso, desconociendo mucho del camino recorrido y distorsionando gravemente los hechos. 

Para citar algunos ejemplos, le hace un gran daño a Colombia una política energética que propone acabar a futuro con la firma de contratos de exploración de hidrocarburos y de gas, al igual que suspender la investigación y la exploración de yacimientos no convencionales en el país. 

Este discurso electoral que apela de forma emocional y maniqueísta a enfrentar agua versus petróleo ha causado estragos en varios países que han suspendido y comprometido su seguridad energética para depender de terceros. Sin lugar a duda es muy efectivo utilizar una bella narrativa ambientalista en campaña, pero trae consigo una brutal y costosa realidad cuando se gobierna desconociendo los hechos. 

Los países más desarrollados hoy en día saben que deben aprovechar la riqueza del subsuelo para enfrentar la pobreza de este. Las democracias más avanzadas, como por ejemplo Canadá, saben que se puede hacer minería responsable, fracking, exploración de gas e hidrocarburos y simultáneamente hacer la transición energética impulsando la construcción de parques eólicos, granjas solares y cambiando el parque automotor a vehículos eléctricos. Sobra decir que Colombia ya transita esta ruta y lo hace responsablemente.

En definitiva, el mundo es consciente que las energías limpias llegaron para quedarse y por ende es fundamental avanzar en esa dirección a pasos acelerados, pero sin dejar atrás la seguridad y la soberanía energética. 

Precisamente, por esta razón, Colombia no puede depender en el futuro del gas venezolano, como tampoco podemos dejarnos llevar por la demagogia olvidando que gracias al sector minero energético, se obtienen los mayores recursos de regalías que permiten planificar y ejecutar políticas públicas en los territorios más remotos y olvidados del país. 

La Unión Europea no estaría hoy en jaque frente a Rusia si no hubiera sucumbido, años atrás, ante un discurso ambientalista que satanizó sectores vitales de la economía y generó la pérdida de la soberanía energética.

En conclusión, Colombia debe avanzar en la transición energética y el Gobierno Nacional debe liderar esta política, pero sí la sociedad sucumbe ante el discurso y no lo confronta con los hechos, se corre el riesgo de terminar desmontando los avances que llevan al desarrollo. 

Los mercados internacionales lo saben muy bien, la inversión extranjera directa se nutre y llega sólo si hay confianza y la confianza se sostiene con los hechos. No juguemos a la ruleta rusa con la política energética nacional. Estamos a tiempo de salir del adanismo y la retórica refundacional del discurso. De no hacerlo pronto, el populismo y la demagogia dejarán de estar a la vuelta de la esquina y serán una avasalladora y triste realidad. 

Quiero también aprovechar este espacio para recordar que el periodismo es un elemento fundamental en la democracia. Ahora que llego a la dirección de Revista Alternativa, asumo este reto lleno de optimismo y con la certeza de que en esta nueva etapa lograremos consolidar este proyecto periodístico como un referente de opinión y análisis. Aquí tendrán lugar  todas las voces para enriquecer el debate de los temas de coyuntura nacional e internacional.

Para lograr nuestros objetivos apostaremos por fortalecer nuestra plataforma digital con múltiples contenidos y un equipo profesional y técnico de la más alta calidad.  Ustedes, nuestros lectores, verán estos cambios en las próximas semanas y en las ediciones de la revista impresa a partir de este mes de noviembre de 2022.



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