Una reforma para la descongestión

Por Luis Felipe Henao
Abogado, exministro de Vivienda, Ciudad y Territorio

La pandemia nos está develando una difícil realidad que tenemos como país, una debilidad económica y el avance de la pobreza que conllevará al aumento de la violencia en la ciudades, la ausencia del Estado en muchas regiones, porque no existe diferencia entre asesinatos colectivos o masacres, lo único claro es que volvimos al pasado, donde quien ejerce la autoridad en las regiones son los grupos ilegales y el control social para evitar el avance de la pandemia no lo hacen los alcaldes, el ejército o la Policía, los que imponen la cuarentena son los tusos, los caparros, esto alberga consecuencias aterradoras como son la revictimización masiva de personas que han sufrido durante décadas las atrocidades de la guerra.

Para los grupos armados no hay aislamiento social que valga y por ello se están ensañando con las víctimas aprovechando que se encuentran confinadas en sus casas. Los lugares más afectados por el conflicto han vuelto a ser nuevamente el escenario de los grupos ilegales. Es una disputa territorial cíclica en la cual si el Estado no hace presencia la delincuencia organizada lo hace para controlar el tráfico de estupefacientes y la minería ilegal. Los carteles mexicanos controlan el negocio en el Pacífico, las bandas criminales en Antioquia y Chocó y las disidencias en los Llanos Orientales. Es una crónica de una muerte anunciada desde hace meses pero no hay mayores avances en solucionarla.

La masacre en Samaniego sucede en un contexto que se caracteriza por la disputa abierta en todo el suroccidente del país entre estructuras de AGC, disidencias de las FARC y el ELN para consolidarse en corredores estratégicos hacia el Pacífico. En los últimos meses desde el norte del Cauca viene una avanzada del Comando Coordinador de Occidente al que pertenecen estructuras como la Carlos Patiño, Jaime Martínez, Dagoberto Ramos y Franco Benavides que se está disputando la Cordillera occidental nariñense con AGC y el sur del Cauca con el ELN.
En el periodo de la emergencia sanitaria por el Covid-19, los grupos han arreciado sus actividades de control a las poblaciones imponiendo manuales de conducta y comportamiento para la prevención del contagio. Manuales que se imponen con violencia ejemplarizante. Esta crisis ha dificultado apoyar a las comunidades que se han quedado aisladas sin poder recibir ayuda. Los indígenas de las regiones del país más afectadas por el conflicto han tenido que ordenar el aislamiento para protegerse del virus y los grupos ilegales lo están aprovechando para reclutarlos y apoderarse de sus territorios. Las comunidades no tienen cómo defenderse y solo son testigos de cómo los grupos armados esparcen el terror y se llevan a sus jóvenes sin que nadie haga nada. INDEPAZ ha informado que han sido asesinados más de 100 líderes sociales en el Cauca, seguido de Antioquia, en donde el Bajo Cauca se ha convertido en un infierno para sus habitantes.

Por si fuera poco, la pandemia ha afectado los procesos de reparación, restauración y verdad de las víctimas que tuvieron que ser prácticamente suspendidos por temor al coronavirus. La participación de las víctimas requiere un contacto directo con las comunidades y ello no puede llevarse a cabo en estos momentos. Lo más grave es que el plazo para la elaboración de los informes de las víctimas para la JEP culmina en marzo del próximo año, por lo cual es indispensable que se renueve al menos hasta 2022, pues sin informes es imposible iniciar un proceso ante la JEP.

Hoy el país está cruzando una línea que es muy delicada, aumento de la pobreza, disminución de la seguridad y choques institucionales y estas crisis sólo pueden ganar proyectos políticos populistas, que prometen todo, pero cuando llegan al poder acaban todo. Nuestros líderes deben ser responsables para generar un gran acuerdo nacional que les permita avanzar en este difícil momento.

“Para los grupos armados no hay aislamiento social que valga y por ello se están ensañando con las víctimas aprovechando que se encuentran confinadas en sus casas”.

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