Por: Alejandra Meléndez- Periodista y editora multimedia Revista Alternativa

A simple vista pueden parecer una librería, una galería de arte o hasta una tienda de decoración, pero basta con cruzar la barrera que los separa de lo público con lo clandestino, para dejarse sorprender con lugares únicos donde es posible tomar cócteles de autor, disfrutar de una experiencia gastronómica o cantar un karaoke. Esa esencia misteriosa y secreta es el adn que caracteriza a los bares y clubs speakeasy que nacieron en los años 20 en Nueva York, cuando era la época de la Ley Seca o Prohibition y no se permitía, ni fabricar, ni consumir o vender alcohol. Ahora, años después se han convertido en inspiración para muchos y han venido ganando espacio en las capitales del mundo, como en Madrid, en donde ha habido nuevas aperturas.

Uno de ellos es PlayBack, en su fachada, es una concept store, una tienda con un diseño minimalista, en donde en sus estanterías reposan diversos objetos de decoración y obras de artistas españoles u holandeses. Así como libros de arte, velas, jarrones artesanales, joyas, cuadros y prendas de diseños exclusivos. En la entrada no hay ningún cartel, salvo un aviso con una sopa de letras que se ilumina en el día y en la noche con palabras clave: karaoke, gastro, deco, moda, cóctel o speakeasy. Esa es la primera pista.

Y como en la época de la Ley Seca, en que los speakeasies eran solo conocidos a través de los contactos adecuados, este sitio en el corazón de la capital española, en el Barrio Justicia, se conoce -y descubre- a través del voz a voz.

Su fundador, David Otero, quien se dedica a la consultoría hotelera, señala que su cliente potencial es el que camina por la calle, aquellos que van descubriendo el barrio, que tienen gusto por el arte, las galerías, la cultura, el lifestyle. Y lo define como  “un speakeasy multidisciplinar que vende experiencias”. Y es que además de la experiencia de tomar un cóctel, o cenar, “es el primer karaoke en la ciudad que hay en formato speakeasy y que tiene una zona común”.

Cortesía: PlayBack. 

Detrás de una puerta oculta de la tienda, en donde prevalecen tonos beige y neutros, emerge una explosión de color: un mural que fue intervenido por el artista cubano Leslie Sardinias, y que denominó ‘el jardín secreto’. Un espacio cuidadosamente decorado, en el techo están unas flores rojas que asemejan un paisaje japonés, una mesa larga de mármol que conduce a la barra y a los lados, varias puertas iluminadas con un diseño que resalta por sus colores vivos y que riman con el sonido de la música. Son las salas insonorizadas en donde funciona el karaoke que cuenta con más de 40.000 canciones en seis idiomas.

“La cereza del pastel, fue que el espacio fuera intervenido por un artista”, cuenta Otero, quien ha estado en cada mínimo detalle del concepto del lugar y la decoración. “El proyecto fue surgiendo con el paso de los días, sabíamos que queríamos algo diferente. Me encanta el mundo del interiorismo y la decoración, de ahí surgió la idea de unirlo y que fuera algo privado junto con la tienda”.

Una de las cosas que Otero pone en valor, es la fusión y la vida propia de los dos espacios. “Somos una concept store, pero somos mucho más. Durante el día quiero que empiecen a suceder cosas, que el espacio sea muy vivo. El espacio está aquí para quien lo necesite”. Y se refiere a poder utilizarlo para eventos como una presentación de marca o como una galería de arte. 

“Está claro que cada vez tenemos menos tiempo libre y todos queremos que sucedan diferentes cosas en un mismo momento”, señala Otero, quien resalta que el local es “experiencial”. 

PlayBack y Piamonte 12, conviven en un mismo espacio pero brindan experiencias distintas, donde es posible entrar a comprar un libro o un jarrón a la 1:30 am o disfrutar de un cóctel y buena comida en un sitio en el que pocos sabrán lo que ocurre allí dentro.  Y donde la invitación es, a ver sin dejarse ver y dejarse sorprender. 

EL ORIGEN DE LOS SPEAKEASY

La Ley Seca estuvo vigente en Estados Unidos hasta 1933 y causó el efecto contrario que se quería. Debido a la prohibición, nacieron en Nueva York los speakeasy, lugares donde podía consumirse de manera clandestina todo tipo de alcohol. El término speakeasy viene de cómo un cliente pedía su bebida alcohólica, de manera sigilosa y tratando de pasar lo más desapercibido posible.

Cuando un bartender o un mesero identificaba a un cliente asiduo, le pedía de manera atenta que se mantuviera callado y hablara en voz baja, es decir “speak easy” (habla fácil). De esta forma el cliente podía hablar sobre el alcohol sin temer ser descubierto por la Policía. Esta idea ingeniosa de hacer pasar desapercibidos los bares llegó a ojos y oídos de otros países, donde con el tiempo se volvió ya no una forma de evitar la prohibición, sino una moda. Son lugares de bajo perfil, difíciles de encontrar, pero una vez ubicados son toda una aventura.

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