La forma de relacionarse cambió con las medidas de distancia social y el aislamiento. Para algunas parejas ha resultado una prueba difícil de superar: unas han crecido en medio de la crisis y otras han explorado nuevas maneras de vivir el sexo y el amor

Cuarentenas intermitentes, toques de queda, distanciamiento social, aislamiento y teletrabajo ya forman parte de la nueva realidad de la vida, una realidad que ha transformado los vínculos humanos y la manera como socializamos con los demás y como se vive el amor, independientemente del modelo de relación. 

La situación derivada de la covid-19, además de haber trastocado la sociedad y la salud mental de miles de personas en el mundo, ha sido un detonante para que muchos noviazgos y matrimonios terminen en separaciones y hasta en divorcios. Para algunos —los que vivían solos—, el confinamiento y el temor a estar en una soledad no deseada han sido motivos para mudarse con la pareja o amigos, mientras que otros han dejado a un lado las relaciones esporádicas y se han centrado en buscar a su media naranja.

El panorama ha sido diferente para cada uno, pero ha supuesto un reto enorme. Los solteros se han topado con una vida social en pausa, actividades reducidas por miedo al contagio y un abanico de opciones virtuales para activar la vida sexual, que van desde aplicaciones de citas hasta audios porno, una tendencia que se impuso durante la pandemia y que seguirá en auge este año. 

En contraste, las parejas cohabitantes se han enfrentado a una convivencia prolongada, incluso con la casa convertida en oficina 24/7 y niños que estudian por medio de una pantalla; un escenario que antes de la pandemia era impensable, cuando cada uno tenía sus horarios y tiempos independientes. 

Según un estudio publicado en la revista Psychological Science, durante esta pandemia las parejas felices se han vuelto más felices y las infelices, más infelices. De acuerdo con la investigadora del estudio, la psicóloga Hannah Williamson, de la Universidad de Texas, en Austin, “las primeras semanas de la pandemia, en promedio, la satisfacción de las relaciones no se redujo. Los participantes incluso perdonaron más a su pareja y tomaron de forma menos personal un comportamiento negativo. Al parecer, culpaban a la pandemia y a sus consecuencias de cualquier problema”. Sin embargo, al preguntarles sobre los conflictos de pareja, la satisfacción cambió. Si había pocas peleas y malestar en la relación, la satisfacción aumentaba aún más —de 17 a 18 puntos en una escala de 0 a 25— y se redujo hasta llegar por debajo de 13,5 puntos cuando respondieron sobre conflictos que ya existían. 

Al respecto, la sexóloga y terapeuta de pareja Marina Castro señala que esta época les ha servido a las parejas para redescubrirse. “Hay mucha gente que ha aprendido que, si está más tiempo con su pareja y se dedican tiempo de calidad, pueden estar mucho mejor de lo que estaban antes”. Pero para otros ha sido lo opuesto. Castro agrega que “ha habido gente que ha descubierto que su pareja no le gusta, que para un rato y unas horas cada día no había problema, pero, a la hora de estar más tiempo juntos, han descubierto en negativo a su pareja y los ha llevado a replantearse la relación”.

Los solos 

En lo que se refiere a los solteros, estos tiempos de pandemia “les han permitido hacer un balance sobre su vida amorosa y ahora están más motivados para encontrar el amor”. Los datos corresponden a una reciente encuesta realizada por la aplicación Happn en España, en la que el 50 % de las personas consultadas hizo esta afirmación. Quienes están en búsqueda de pareja han encontrado en la Internet y las aplicaciones de citas los únicos aliados para interactuar con nuevas personas. Castro añade que “ahora hay más tiempo para conocerse en la distancia, hay más chats y más videollamadas. Como no se puede pasar a lo físico tan rápido, esto ha permitido conocer más a la gente, pero también descartar a personas con las que en otras situaciones sí se hubieran involucrado emocionalmente”. 

La psicóloga y sexóloga del Centro Sexológico Borobil Lola González cuenta que, de acuerdo con su experiencia en consulta, “los hombres y las mujeres que no tienen pareja están actuando según lo sienten, es decir, hay quien continúa con su actividad sexual independientemente de las normas que se establecen, sabiendo las posibles consecuencias, y hay quien ha decidido esperar a que todo esto pase para retomar su erótica”.

Y es que con tantas medidas de protección contra el virus y barreras para brindar una sonrisa, un beso o un abrazo han surgido recomendaciones de practicar sexo sin besos y con mascarilla y ya son muchos los que se han atrevido a afirmar que en la pospandemia habrá un desenfreno sexual. Por lo menos así lo anunció el investigador de la Universidad de Yale, Nicholas Cristakis, en su más reciente libro, Apolo’s Arrow, en el que afirma que, como ocurrió en los locos años veinte del siglo pasado, la gente buscará inexorablemente más interacción social.

La sexóloga González coincide con el investigador y expresa que “será muy probable que haya desenfreno de acercamientos, porque todas y todos estamos deseando abrazar y besar a nuestros seres queridos. Así que sí hay muchas posibilidades de que ocurra ese desenfreno sexual que dice Christakis, porque ganas no faltan”. 

El doctor en psicología y profesor de la Universidad Complutense de Madrid, Guillermo Fouce, resalta que aún están por verse todas las consecuencias que traerá este período en cuanto a las relaciones de pareja: “Hay que ver también qué normalidades se recuperan y cuáles no. La covid-19 trajo un cambio profundo de casi todo: cómo trabajamos y en qué, cómo nos relacionamos, cómo estamos saludables y cómo respondemos al miedo… ya veremos”. 

Mientras el mundo continúa con la vacunación y se van relajando las medidas, ya hay parejas que exigen prueba de antígeno y hasta una PCR antes de mantener una relación sexual. Veremos qué otros cambios trae esta pandemia.