El indulto, anunciado en un comunicado oficial, fue calificado por el presidente como una medida contra un “error de la Justicia”. Biden aseguró que no interferiría en las decisiones del Departamento de Justicia, pero afirmó que “la política ha infectado este proceso”, refiriéndose a lo que considera un procesamiento selectivo en contra de su hijo.
Hunter Biden se había declarado culpable de delitos fiscales en septiembre y de posesión de armas mientras consumía drogas en junio, convirtiéndose en el primer hijo de un presidente en ejercicio en enfrentar condenas penales. La sentencia, prevista para diciembre, quedó anulada tras la decisión presidencial.
El expresidente y presidente electo Donald Trump reaccionó al indulto criticando la decisión, señalando: “¿El indulto otorgado por Joe a Hunter incluye a los rehenes del 6 de enero? ¡Qué abuso y qué error judicial!”. Las declaraciones de Trump reavivaron las tensiones políticas sobre la gestión de la justicia en Estados Unidos.
Líderes republicanos como James Comer y Marjorie Taylor-Green calificaron la decisión como un ejemplo de un sistema de justicia desigual. Por su parte, el senador Charles Grassley expresó su decepción, recordando que Biden había prometido no indultar a su hijo.
La decisión también generó preocupación entre los demócratas. El representante Greg Stanton manifestó públicamente su desacuerdo, señalando que Hunter cometió “delitos graves” que no justificaban un indulto. Jared Polis, gobernador de Colorado, advirtió sobre el precedente que podría sentar esta acción para futuras administraciones.
Hunter Biden expresó gratitud por la clemencia y prometió dedicar su vida a ayudar a personas con adicciones. El caso, que estuvo en el centro de las críticas durante la campaña presidencial de Joe Biden, marcó un cierre en el capítulo legal del hijo del presidente antes de que Donald Trump asuma la presidencia en enero de 2025.