La senadora María Fernanda Cabal, ahora precandidata presidencial del uribismo, quiere reconquistar a los amigos del Centro Democrático con un discurso de autoridad y ‘cinco huevitos’, y vencer luego a la amenaza comunista. “No podemos seguir dándoles opción a quienes finalmente nos van a quitar todo”.

María Fernanda Cabal Molina es politóloga de profesión y fue empresaria de viajes estudiantiles.

Por Juan Carlos Bermúdez 

Editor Revista Alternativa 

Después de siete años en el Congreso, la senadora María Fernanda Cabal quiere subir otro peldaño en su carrera política. Hace poco notificó a su partido, Centro Democrático, sobre su intención de competir por la candidatura presidencial e intentar ser la primera presidenta y el reemplazo en la Casa de Nariño de Iván Duque, de quien, por cierto, ha sido muy crítica en lo que va de cuatrienio.

La senadora Cabal es una politóloga de la Universidad de Los Andes que ha trabajado con comunidades de base desde antes de graduarse. Tuvo su primera experiencia en Estados Unidos y de allí trajo una metodología que aplicó en comunidades rurales colombianas. 

Esa fue su tarea hasta que sintió la necesidad de hacer algo distinto, “porque a uno no lo preparan para ser independiente sino para pedir empleo, lo cual es un gran error”. Entonces, creó una agencia de viajes para estudiantes con la que ganó “mucho dinero” y luego pasó malos ratos. Por eso manifiesta entender claramente a los emprendedores. 

La agencia está ahora en manos de sus hijas, mientras ella se entretiene con la política, como una de las más fieles seguidoras del expresidente Álvaro Uribe.

Alternativa: ¿Un gobierno de María Fernanda Cabal se parecería mucho al de Álvaro Uribe?

María Fernanda Cabal: Este es un momento político diferente, pero Uribe, sin duda, es el mejor presidente en los últimos 100 años. Rescató un Estado que era prácticamente fallido, con un nivel de violencia inimaginable. Él usó el sentido común de una fórmula que nunca va a pasar de moda: seguridad democrática, confianza inversionista y cohesión social, porque usted, con el dinero que producen los empresarios, puede tener facilidades para implementar programas sociales para los más pobres. 

¿Necesitaríamos entonces solamente esos tres huevitos: seguridad, confianza inversionista y cohesión social?

Uribe llegó a cinco. Estado austero y diálogo popular son los otros. Esos huevitos son elementos de doctrina que no pueden faltar. 

‘Con el gobierno de Duque, muchos se nos fueron. La misión que tengo es reconquistar al Centro Democrático’.

Ahora que habla usted de diálogo popular, ¿cómo abriría el diálogo con los jóvenes?

Uno siempre tiene que estar abierto al diálogo. Lo que no se puede permitir es la violencia o la imposición de un absurdo para llegar al diálogo. Muchos de los que protestan hoy mostrarían en un debate que no tienen ni idea sobre lo que defienden. Finalmente, son instrumentos de otros cerebros ideológicos que quieren subvertir el orden y tumbar al gobierno. 

¿Qué haría usted entonces con el derecho a la protesta? 

La protesta no es un derecho; es una actividad derivada de un derecho secundario que es de la manifestación pacífica. En el momento en que deja de ser pacífica, no es protegida. Y el derecho a la manifestación pacífica viene del derecho fundamental a la libre expresión, y es igual de fuerte que el derecho al trabajo, a la movilidad y a la vida. Aquí lo transgredieron porque hay una estrategia de inversión revolucionaria para destruir al país, desarmar a la policía, dejarnos inermes y que terminemos seguramente en una violencia peor. 

La senadora Cabal es muy crítica de la clase política.

Pero hay unos reclamos concretos de los jóvenes. ¿Qué haría para darles trabajo, por ejemplo?

Debe haber una convergencia entre lo público y lo privado para un compromiso de ocupación. El joven tiene que estar ocupado. Lo que pasa es que, tristemente, muchos de los que se sirven de la educación pública también salen a marchar. En cambio, el que no accedió a la educación gratuita, que hace un préstamo en el Icetex o en un banco para estudiar, ese no marcha porque sabe que cada día que pasa le cuesta. Mire la diferencia de mentalidad.

Al próximo presidente le tocará hacer un gran esfuerzo para poner a funcionar la economía. ¿Cuál sería su estrategia?

Hay que reducir el tamaño del Estado donde hay duplicidad de funciones y burocracia excesiva. Debemos tener fortaleza de Estado donde se requiera para la atención de los más pobres, mientras se logra que ese subsidio temporal que tienen hoy se pase a una opción de microcrédito. Esta figura también debe estar disponible para las mipymes. Hay que promover los negocios familiares que han sido exitosísimos en muchos países. Tenemos que garantizar el pago de los intereses de la deuda, porque ahora, con la pérdida del grado de inversión, esta se espantará y los intereses se volverán más onerosos. Hay que lograr recuperar la confianza. Si usted da seguridad, la gente vuelve a salir a consumir. Y tenemos que proteger las zonas de exportación.

¿Qué haría María Fernanda Cabal para acabar con el narcotráfico?

Debemos seguir persiguiéndolo y aplicar mecanismos como la fumigación, pero hay que ir viendo también qué vamos a hacer frente al mundo, porque nosotros siempre terminamos siendo los que llevamos la peor parte: ponemos los muertos y nos genera violencia y corrupción. 

¿Habla de la legalización mundial?

Si hay legalización mundial, yo creo que las reglas del juego cambiarían para nosotros en cuanto a que no tendríamos que estar preparándonos permanentemente para una lucha que nunca acabará. Aunque también está la parte de la salud pública, que introduce el tema ético: ¿qué hacemos con los niños y jóvenes que son los más expuestos a la droga? Sin embargo, el mundo, tarde o temprano, optará por una legalización. 

¿Y qué haría con los guerrilleros desmovilizados y quienes siguen armados?

El guerrillero desmovilizado es muy fácil de reincorporar porque finalmente es campesino y seguramente fue reclutado. Yo he trabajado con desmovilizados. Con la guerrilla activa hay que ser contundentes y para eso es necesario reforzar la inteligencia y la contrainteligencia en todos los niveles. Y actuar sin miramientos. A esta gente de las guerrillas se les han dado todas las posibilidades de acogerse a la vida civil. El Acuerdo de Paz, que fue un pacto de impunidad, los dejó tranquilos porque les perdonó todo. No vamos a seguir siendo complacientes. Yo, como lo ha hecho bien este gobierno, seguiría combatiéndolos con contundencia.

Usted ha sido crítica del presidente Iván Duque. ¿En qué ha acertado y en qué no?

En su política para combatir grupos ilegales, como dije, le ha ido bien. No acertó al escoger un gabinete en su mayoría a espaldas de su partido, al no querer gobernar con el partido de gobierno. Y, finalmente, ya vemos los últimos nombramientos: son personas mucho más afines o que trabajaron con Juan Manuel Santos y eso ha dejado muy mal sabor en una base electoral que está triste. Algunos se nos fueron y la misión que tengo es recogerlos. Tenemos que reconquistar al partido y reconquistar al que se nos fue.

¿Usted cree que Duque, como dicen algunos, va a dejar al Centro Democrático sin chance de poner presidente?

Unos dicen que el Gobierno no quiere que haya candidato. Otros, que quiere uno de los afines de la bancada. Y puede querer o no querer, pero un partido tiene la obligación de hacer presencia electoral. Un partido no es un convidado de piedra.

‘El problema de la Constitución actual es que nos anarquizó el país’.

¿Cómo ve el tema de encontrar al candidato o la candidata del Centro Democrático?

Debe haber una selección de precandidaturas y que recorramos el país, aunque no necesariamente juntos. No obstante, la gente sí debe sentir que tenemos las mismas banderas y el mismo mensaje de cohesión. Debemos entender que la amenaza es perder la libertad. Ya sabemos lo que es Cuba y Venezuela, y cómo robaron las elecciones en Perú. Y ya vimos cómo los chilenos, al parecer, se aburrieron de vivir bien. 

¿Cree que es el momento de Colombia para un candidato duro, radical, o para un candidato más conciliador, más blandito?

Necesitamos una convergencia de la centroderecha. Necesitamos afines, pero la autoridad no se puede perder. Sin autoridad no hay nada.

¿Un candidato muy conciliador no tiene chance frente a personas como Petro?

La polarización es muy grande, pero no es mala; es mostrarle a la gente si quiere la receta del bloqueo criminal prolongado o quiere la receta de la oportunidad para trabajar y para generar riqueza. ¿Qué prefiere: bloqueo o trabajo?

La Constitución acaba de cumplir 30 años y algunos de la izquierda la quieren cambiar ya. ¿Usted la cambiaría? 

La izquierda siempre vende humo y nunca ha generado nada bueno. No ha habido una sola experiencia a lo largo de la historia en la cual la doctrina colectivista haya logrado un éxito. Solo consiguieron ‘éxitos’ en número de muertos. Los más asesinos han sido los comunistas, por encima de los fascistas y los nazis, que al final son lo mismo: doctrinas colectivistas. Estos no son derecha.

Cabal sabe que es polémica, pero siente que ha sido víctima de un “manejo criminal” en las redes sociales.

¿Dónde está, para usted, el peligro del socialismo y el comunismo para Colombia?

El comunismo y el socialismo siempre te venden ilusiones que ni siquiera ellos mismos han demostrado que las han podido cumplir. No les gustan los hechos, les gustan los mitos. Por eso crean imaginarios en la gente y controlan a los incautos. Ese es el peligro. Aquí no podemos permitir más que, después de 80 años de tanta violencia, sigamos dándoles opción a quienes finalmente nos van a quitar todo, principalmente la libertad. Y sin libertad no hay vida. Así de sencillo.

Vuelvo a lo de la Constitución. ¿Usted trabajaría con la actual?

Claro. El problema de la Constitución actual es que nos anarquizó el país. La tutela es excelente porque les dio acceso a la justicia a muchas personas que jamás lo tuvieron. Sin embargo, usted no puede usar la tutela para subvertir todos los procedimientos que vienen de atrás. Todo un debido proceso termina pervertido por un mal uso de una tutela o por una Corte Constitucional que todo el tiempo da golpes de Estado. 

Hablemos de paz. ¿Qué haría con el acuerdo con las Farc?

Lo que pasa es que las aguas corren; usted no las devuelve a su cauce original. Nos robaron el resultado del plebiscito, pero ya hay un acuerdo malo. Y sí hay que revisar ese acuerdo malo, no nos pueden cercenar la posibilidad de corregirlo. Pero antes está el reto de lograr unas mayorías para reformar ese acuerdo malo. Por ejemplo, hay que cambiar magistrados de la JEP. Usted no puede tener de juez a quien ha sido un activista de oenegé de extrema izquierda, en litigios de militares. ¿O será que algún guerrillero aceptaría un juez penal militar como su juez? 

‘El mundo, tarde o temprano, optará por una legalización de las drogas’. 

¿Cree en la renta básica? 

No hay con qué pagar una renta básica. Y con el tiempo, además de que no hay plata y te quebraría la economía, eso sale del bolsillo de alguien. O sea, quien se está levantando a las 4 de la mañana a trabajar es quien termina por pagar a ese que está subsidiado. Claro que tiene que haber un subsidio temporal porque la gente necesita comer. Pero hay que convertir ese subsidio en una ilusión para la generación de riqueza. Nadie ha salido de la pobreza con los subsidios; estos solo les sirven a los politiqueros para seguir teniendo votantes amarrados. 

Usted es bastante crítica de la clase política. ¿Qué haría para cambiarla? 

Sí, es espantosa. Lo más difícil es cambiar ese control de una clientela que atrapó el Estado. Los políticos son dueños del presupuesto. Entonces “yo quiero que voten por mí, yo quiero que me voten una ley”. “¡Ah, no! Si no me das algo, si no me das puestos y si no me das proyectos para mis alcaldes y gobernadores, no voto”. Y así mantienen el chantaje. Entonces toman proyectos millonarios de gobernadores, los triangulan con un contratista y ya tienen la plata para la campaña. Por eso, las campañas terminan costando $30.000 millones de esos, lo cual es inaudito. Eso es lo que llaman cupos indicativos. Eso sigue existiendo. No se pudo romper en este gobierno porque desde un principio este mostró demasiado ‘buenismo’. Cuando usted es tan bueno en un país tan complejo, donde el malo es muy malo y el bueno es muy miedoso, pues terminan chantajeando al gobierno.

Voy a su condición de vallecaucana. El expresidente Uribe elogió su posición en defensa de los intereses de su región durante el Paro. ¿Qué pasó ahí?

Eso no fue un paro, eso fue una toma guerrillera financiada por el narcotráfico. El Valle tiene casi cinco millones de habitantes. Lo hicieron estratégicamente para reventar la economía, para empobrecer a la gente. Y lo lograron…. 

¿Qué le faltó al Gobierno nacional?

Ejercer la autoridad. No dejarse someter por el alcalde, porque él era y es parte de ese juego criminal de dilatar y dilatar las negociaciones. Lo que hicieron fue destruir las empresas, dejar morir a la gente, al que no recibió el oxígeno, a los bebés que no pudieron llegar al hospital. ¿Qué es eso? Falta de autoridad. ¡Ejérzala, que la gente la pide a gritos!

¿Usted cree que, en el caso del alcalde de Cali, Jorge Iván Ospina, hubo complicidad con quienes protestaban?

Totalmente. Con el decreto que este señor hizo legalizando los bloqueos y a los bárbaros de la “primera línea”, me quedó claro que hay un plan estratégico, un diseño de control territorial. Y la alianza de ese alcalde con los curas marxistas que manejan buena parte de Cali, que son una vergüenza y no sé por qué los permiten el Nuncio y el Vaticano, me genera mucha preocupación.

‘Los caleños no nos merecemos un personaje tan funesto como el alcalde Ospina, quien ya debería estar en la cárcel’.

¿Firmaría la revocatoria contra Ospina? 

Por supuesto. Haría campaña. Los caleños no nos merecemos un personaje tan funesto quien además tiene montones de investigaciones por las que debería estar ya en la cárcel. Y la Fiscalía no se mueve. Por lo menos, no la de Cali. Hay que pedirle al Fiscal General que asuma desde Bogotá con fiscales especializados, porque no es normal lo que ha hecho ese alcalde con la administración pública.

Un principio de su gobierno sería el sentido de autoridad. “Sin autoridad no hay nada”, afirma.

¿Usted lo ve como un aliado de Gustavo Petro?

Yo no sé si él está o no está con Petro. Lo que sé es que es un desastre y un peligro para Cali y para los caleños.

Finalmente, hablemos un poco de sus posibles rivales en el Centro Democrático. ¿Cómo ve a Ernesto Macías como candidato?

Pues no lo veo, no lo veo. 

¿Paloma Valencia? 

Es una persona muy vehemente, muy preparada, muy identificada con las tesis del uribismo.

¿Usted ve muy cerca de su orilla a Nieto Loaiza?

Somos afines en pensamiento, en el carácter y en la necesidad de autoridad. También ha sido un buen candidato. Tenemos buenos candidatos.

Y no puedo dejar de preguntarle por Óscar Iván Zuluaga…

Magnífico. Es una persona extraordinaria que ayuda en toda esta carrera para lograr una coalición con varios partidos. 

¿Esos siete millones de votos que tuvo él en la campaña de 2014 son un peso muy grande para los demás?

Lo legitiman, pero los votos nunca están escriturados. Sin embargo, él tiene una legitimidad propia, sin duda. De hecho, yo lo propuse a él hace tres meses, pero la política tiene altos y bajos. Son emociones, pasan cosas. Yo quiero que todos los precandidatos estemos unidos y no peleándonos.

Hay quienes piden que los demás aspirantes le despejen el camino a Zuluaga por su recorrido…

Sí, hay quienes lo piden. Pero también hay que ver cuál es el sentimiento de la gente.

¿Le pasó el momento o aún no?

No. Él tiene todo el derecho de estar y veremos qué pasa. 

Le escuché que el expresidente Uribe le dijo que tiene cosas por corregir. ¿Cuáles? 

Me dice que no adjetivise, que uno debe elevar el discurso y no quedarse en el señalamiento. Tengo una característica que, de hecho, es la que ha generado que me llamen polémica: digo las cosas como son. No obstante, acepto la recomendación.

¿Usted se siente víctima de las redes sociales y de los medios o considera que es parte de la dinámica del juego?

No, las redes se desbordaron. La criminalidad está en ellas y hay personajes que no tienen reparo en que uno quede expuesto, incluso en su propia vida. Y lo vimos con las 180 fake news que produjeron violencia. Yo nunca me victimizo, pero sí he sido víctima de un manejo criminal.