Su actuación frente al Paro en Cali, sitiada por las protestas y el vandalismo, impulsó la iniciativa del movimiento Cali Primero para sacarlo por incumplir su plan de gobierno.

El alcalde Jorge Iván Ospina reconoció que la ciudad se le salió de las manos durante los cruentos actos que se registraron desde el 28 de abril.

Con toda seguridad, uno de los personajes políticos más golpeados por los hechos del paro nacional ha sido Jorge Iván Ospina, el alcalde de la ciudad de Cali. El médico, destacado líder del Partido Verde, vio colapsar su imagen con el caos que se armó cuando la tercera ciudad del país fue sitiada y sometida a bloqueos y acciones vandálicas en diversos sectores. 

Los caleños se sintieron abandonados por sus autoridades y, específicamente, por la máxima de ellas: el alcalde elegido popularmente para gobernarlos. 

El propio Ospina aceptó en declaraciones a RCN Radio que todo se le salió de las manos: “Entre el 28 de abril y el 3 de mayo, perdimos la gestión y la integridad de manejar adecuadamente la ciudad; sería terrible no aceptarlo. Cómo no aceptar que me quemaron 40 estaciones de gasolina, 48 estaciones del servicio masivo, incendios en la Alcaldía, la Gobernación y en las entidades”.

La más reciente encuesta Pulso País, de la firma Datexco, conocida el 22 de junio, indica que la imagen negativa y el nivel de desaprobación de Ospina ronda el 70 %. Solo el 18 % da aprobación a su gestión, indicador que viene en franco deterioro desde octubre de 2020, según el registro de la encuestadora. Ninguno de los alcaldes de las otras tres ciudades más grandes tiene tan malas cifras. Otra encuesta reciente, hecha por la firma Invamer, registra una caída de 30 puntos en la favorabilidad del alcalde desde octubre pasado cuando rondaba el 60 %. 

La actuación de Ospina ante el caos del Paro le dio alas nuevas al proceso de revocatoria en su contra, que surgió de la inconformidad de algunos ciudadanos con el hecho de que el alcalde, en medio de la crisis de la ciudad por cuenta de la pandemia, destinara 11.500 millones de pesos para la organización de la Feria Virtual de Cali y alrededor de 4.000 millones para un alumbrado móvil. 

En la solicitud de inscripción del comité prorrevocatoria que hizo el movimiento Cali Primero, y que fue aceptada por la Registraduría Nacional, figura como argumento principal el incumplimiento del plan de desarrollo. Le cuestionan no recuperar el componente de Telecomunicaciones de Emcali, el deterioro de la seguridad, la ausencia de transparencia en la contratación y el mal manejo de la salud, entre otros aspectos.

El 3 de mayo pasado, el comité recibió de la Registraduría los formatos para recolectar como mínimo 90.000 firmas. Pero Harold Viáfara, vocero de Cali Primero, dice que esperan llevar más de 150.000 para tener un buen colchón en la verificación.

Al cierre de esta edición iba por 40.000 recolectadas y el comité se ha autoimpuesto el límite del 30 de julio como plazo para llegar a las 90.000, por lo menos, aunque tienen hasta el 3 de noviembre para hacerlo.

Recoger las firmas no es tarea fácil. La revocatoria empezó con un nivel de adhesión bajo, “pero todo cambió después del 28 de abril, cuando comenzó el Paro”, afirma Viáfara, dirigente sindical y abogado especializado en derecho constitucional. 

Se refiere a que mucha más gente, “de todos los estratos sociales”, ha querido firmar las planillas tras el caos que gobernó a la ciudad y del cual varios sectores responsabilizan a Ospina. Incluso, lo señalan como cómplice.

“Ordenó a la policía no actuar mientras el vandalismo y la criminalidad se tomaban la ciudad. Fue complaciente con los bloqueos, aun legitimando a sus protagonistas por medio de un decreto”, recuerda el senador Gabriel Velasco, de Centro Democrático.

El movimiento Cali Primero aspira a recoger por lo menos 90.000 firmas de aquí al 30 de julio para formalizar la solicitud de revocatoria del alcalde Ospina. 

Hasta un grupo de ocho ciudadanos, encabezados por el abogado Luis Hernando Franco Murgueitio, interpuso una acción popular contra Ospina y otras autoridades para obligarlos a actuar contra los bloqueos, que acabaron con más de 60.000 empleos en la capital vallecaucana y detonaron una inflación del 20% en los alimentos, según Velasco. 

El congresista fustiga a Ospina porque, al inicio del Paro, no tomó acciones preventivas frente a la estructura pública, pese a los antecedentes de ataques, especialmente contra el sistema de transporte MIO.

“Cali debe retomar su rumbo, y Ospina ha demostrado no tener la capacidad de construir un mejor futuro para los 2,4 millones de caleños”, afirma.

“El Comité Cali Primero no tiene relación con ningún partido ni con ningún político”, asegura Viáfara, quien ha sido líder sindical de la empresa municipal de servicios Emcali durante 26 años. Sin embargo, hay políticos como Velasco que están de acuerdo con la iniciativa ciudadana y alientan para que se sostenga. Ya otros tres comités de ciudadanos se unieron para iniciar un proceso paralelo.

Ospina y sus allegados señalan al uribismo como promotor de las iniciativas y en la ciudad han aparecido vallas que así lo dicen. El mandatario caleño remodeló su gabinete para darle un aire a su imagen, pero los cambios tuvieron escaso impacto, porque varios de los nombrados estaban ya en posiciones de su administración.

El comité de Cali Primero cree que la administración está actuando contra ellos y temen por su seguridad. De hecho, interpusieron una acción de tutela para que el Gobierno nacional les dé protección, redujeron de 10 a 5 los puestos de recolección para bajar los riesgos y pidieron un alcalde ad hoc para la revocatoria como ya lo tiene Medellín, por la revocatoria contra el alcalde Daniel Quintero.   

Pese al ambiente desfavorable para Ospina, es claro que no será fácil sacarlo del poder, porque estos procesos en el país son engorrosos y suelen no prosperar; menos en ciudades grandes. Sin embargo, Velasco cree que “la ciudadanía de Cali puede dar un gran ejemplo al país y enviar un mensaje contundente”.