La Cámara de Comercio de Buenaventura, ProPacífico, la Asociación Nacional de Industriales (ANDI), la Unidad de Acción Vallecaucana, Ventura Group y los representantes de los sectores comercio, pesquero y turístico de Buenaventura le han propuesto al Gobierno nacional un plan de acciones para atender a fondo la crisis que vive la ciudad.

Por Angélica Mayolo/ Presidenta de la Cámara de Comercio de Buenaventura @mayoloangelica

Buenaventura es quizás la mayor paradoja de rezago en Colombia. Pese a su rol estratégico como principal puerto del país sobre el Pacífico, su aporte significativo en materia de comercio exterior y recaudo de aduanas, y su riqueza natural invaluable, no ha sido posible crear condiciones mínimas para desarrollarla como ciudad y mejorar la calidad de vida de sus habitantes. Así las cosas, con potencial para convertirse en una urbe próspera, nuevamente ocupa los medios para relatar una ola de violencia y las carencias en infraestructura básica y oportunidades de ingresos que vive su comunidad. 

El rezago de Buenaventura obedece a la coexistencia de múltiples factores en el territorio que han impedido su desarrollo, entre estos: 1) la incapacidad histórica del Estado colombiano de proveer bienes y servicios a los municipios de la costa Pacífica; prueba de ello es la enorme brecha de esta subregión respecto al promedio nacional en cobertura de servicios básicos, calidad educativa y conectividad, entre otros; 2) la corresponsabilidad de deficientes Administraciones locales, la mayoría involucrada en investigaciones por corrupción; 3) el narcotráfico, que fomenta la violencia y la cultura de la ilegalidad, y 4) el débil aparato productivo o tejido empresarial local que genera limitados empleos formales, pues se produjo una economía de enclave alrededor de la actividad portuaria, que no requiere mano de obra intensiva; además, no se han consolidado actividades logísticas o industriales que agreguen valor a la carga que entra y sale por el puerto. 

Como consecuencia de los factores mencionados, el 41 % de la población de Buenaventura vive en condiciones de pobreza multidimensional, lo que equivale a dos veces la cifra de Colombia. Previo a la pandemia, la tasa de desempleo era de diez puntos porcentuales por encima de la nacional y solo tres de cada diez personas tienen acceso a un empleo formal. Los más afectados son los jóvenes, puesto que existe un muy bajo porcentaje de acceso a educación superior y sus oportunidades de empleabilidad son escasas, lo cual facilita el camino a la ilegalidad. 

En busca de soluciones 

Desde hace tres décadas se han hecho esfuerzos por atender la crisis de Buenaventura por medio de diversos instrumentos como el Plan Pacífico, en 1994; el Conpes 3410 de 2006; el Plan Todos somos Pazcífico, en 2015, y el Fonbuenaventura, en 2017, que hasta la fecha no han respondido a las causas estructurales del rezago ni han generado el impacto esperado ante la ejecución presupuestal, gobernanza y continuidad tan débiles. De estos esfuerzos hemos aprendido lecciones importantes, por ejemplo: la necesidad de fortalecer la capacidad técnica e institucional local; focalizar la inversión en grandes proyectos sin atomizar recursos; garantizar veedurías y transparencia en la ejecución de los recursos, y promover una visión integral de desarrollo que incluya a todos los actores del territorio. 

Sacar adelante a Buenaventura y transformar su realidad requiere compromiso y trabajo articulado entre el sector público nacional, departamental y distrital, el sector privado y la comunidad, cada uno en cumplimiento idóneo de sus competencias para lograr avances tangibles. Con este propósito, desde la Cámara de Comercio de Buenaventura, ProPacífico, la ANDI, la Unidad de Acción Vallecaucana, Ventura Group y los representantes de los sectores comercio, pesquero y turístico de Buenaventura le hemos propuesto al Gobierno nacional las siguientes acciones prioritarias, que apuntan a materializar inversión social, fortalecer las actividades productivas y atraer inversión para crear las fuentes de empleo formal que con urgencia requiere la población local:

• Consolidar un grupo técnico de formulación y estructuración de proyectos que aporte la capacidad técnica para crear el banco de proyectos de Buenaventura, con prioridad de las obras de infraestructura social, productiva y de servicios públicos. Tales proyectos podrían ser financiados y ejecutados por medio de diversos mecanismos existentes, como el Plan Todos somos Pazcífico, Fonbuenaventura, el Órgano Colegiado de Administración y Decisión (OCAD Paz) y regalías.

  • Promover la implementación de obras por impuestos. Como territorio PDET y ZOMAC —es decir, incluido en programas de desarrollo con enfoque territorial y entre las zonas más afectadas por el conflicto armado—, el sector empresarial puede aportar por medio del mecanismo de obras por impuestos en la ejecución de proyectos focalizados en agua y saneamiento básico, salud, educación pública, infraestructura productiva y cultural, y tecnologías de la información, entre otros. 
  • Garantizar el plan integral de seguridad. La seguridad es un factor determinante para el desarrollo de Buenaventura, por lo cual es indispensable dar continuidad al pie de fuerza, así como dotar a la fuerza pública de herramientas tecnológicas y parque automotor que faciliten su trabajo y el control del territorio.
  • Programa de formación de jóvenes en bilingüismo y habilidades tecnológicas como programación y desarrollo de software, entre otros, que permita formar el capital humano joven en las destrezas más demandadas por el mercado global, como el dominio del inglés y las habilidades tecnológicas para facilitar la vinculación laboral y la atracción de inversión.
  • Estrategia integral de atracción a la inversión, que integre la formulación del nuevo plan de ordenamiento territorial de Buenaventura y estrategia de simplificación de trámites e incentivos tributarios, con el objetivo de materializar inversiones de desarrollo logístico e industrial. En este sentido es fundamental diseñar un régimen tributario especial que, sumado a la infraestructura básica y a la formación de capital humano, propicie las condiciones para que se instalen nuevas industrias.
  • Programas de fortalecimiento de emprendimientos y microempresas locales, que ofrezcan mecanismos de financiamiento, aceleración, innovación empresarial y transformación productiva, con los esfuerzos focalizados en los sectores turismo, agroforestal, pesquero y de industrias culturales y creativas.

Para concretar estas acciones es indispensable que, entre el sector público, el sector privado y la comunidad se fortalezca la interlocución, se genere confianza, se agilice la implementación de los instrumentos existentes y se garanticen las inversiones necesarias. Dejemos de mirar a Buenaventura desde la precariedad y concentrémonos en crear las condiciones para que se convierta en un polo de desarrollo que promueva la conectividad con Asia-Pacífico y la inserción en estos mercados, pero, sobre todo, en un modelo económico inclusivo y de construcción de paz que beneficie a la comunidad.