Foto por: Ricardo Otero 

Por: Paloma Valencia

Senadora de la República

@palomavalencial

Demagogia es la mejor palabra para definir su gobierno hasta ahora. Apelan a prejuicios y emociones para plantear a los colombianos soluciones mágicas. Todas tienen como elemento central destruir lo que existe con la promesa de construir un mundo mejor. Con la esperanza puesta en esas promesas algunos parecen dispuestos a derruir lo que con esfuerzo muchas generaciones de colombianos hemos logrado.

Colombia requiere muchas reformas y hay una pobreza que es inaceptable para un país de nuestros ingresos. Sin embargo, las reformas requieren conocimiento y reconocimiento. Se debe saber qué hacer y entender porqué no se ha hecho o porqué otros intentos han fracasado, y valorar el camino que las instituciones han recorrido hasta ahora.

En materia de salud el panorama es desolador. Este es sin lugar a dudas, el bien público más importante que hemos construido. Tenemos una cobertura del 99% y somos reconocidos mundialmente como uno de los mejores sistemas de salud del mundo, precisamente por la conjugación de lo público y lo privado. La ministra Corcho anuncia sin pudor su propósito de eliminar las EPS a las que califica de meros intermediarios. Las EPS son más baratas que los aseguradores, pero no son intermediarios; son agentes con incentivos para proteger los recursos y garantizar la prestación: negocian los precios, provisionan los servicios, administran el sistema. Hacen negocio -señalan enfurecidos- y nos proponen pasar a un sistema público donde los recursos estén en manos de las autoridades locales. Seguramente el negocio lo harán entonces los políticos y el acceso a la salud desaparecerá.

Lo más grave es que al sistema de aseguramiento le quedaron faltando 4,7 billones en el presupuesto nacional que pueden llevarlo a una crisis, anunciada por la ministra Corcho como necesaria para avanzar en el cambio.

«La paz total busca liberar a los delincuentes de la Primera Línea». Foto por: Ricardo Otero

Talón de Aquiles

La ministra Vélez de Minas se complace en anunciar que importaremos gas de Venezuela y suspende nuevas exploraciones de petróleo y gas en el país. Invocan como justificación discursos emotivos y seductores. Todos deseables por supuesto, pero que nada tienen que ver con la decisión de acabar la industria del petróleo y el gas.

Y digo que la acabarán porque la prohibición de la exploración más una reforma tributaria que los hace prácticamente inviables equivale a eso. Quedarían con una carga impositiva entre 80-87%.

Destruir el sector en nada contribuye a frenar el calentamiento global. Solo emitimos el 0,56% de los GEI del mundo y la mayor causa de emisiones es la deforestación, luego el sector agrícola y ganadero. En tercer lugar, el transporte y tampoco para eso la decisión es conducente; seguiremos emitiendo por el uso de los combustibles fósiles solo que importados de Venezuela.

Nada aporta en la diversificación de los sectores económicos. Es iluso creer que porque prohíben un negocio, los recursos automáticamente se pasarán a proyectos de energías alternativas; o que otras industrias florecerán automáticamente. Lo más probable es que los recursos internacionales del sector migren a otros países.

“Ecopetrol está derrumbándose pues nadie quiere un mal negocio”

A la protección del medio ambiente le hacen falta recursos que no le dieron en el presupuesto. Recursos que bien podrían venir de las regalías como lo propuse y logramos darle en el gobierno pasado. Recursos que además le quitan en la tributaria. Así que para este propósito tampoco sirve eliminar los hidrocarburos.

Aunado a la excesiva carga tributaria para nuestro golpeado sector productivo. El sector hidrocarburos pagaría 11 de los 22 billones de su reforma que los apagará. Esas rentas que desprecia el gobierno son casi el 20% de ingresos nacionales…y 30% de los regionales; y son el 40% de las exportaciones. El golpe a este sector, como es evidente, golpea las cifras macroeconómicas del país; y puede explicar en gran medida la escalada del dólar.

Ecopetrol está derrumbándose pues nadie quiere estar en un mal negocio: el accionista mayoritario (la nación) quiere comerse todas las utilidades vía impuestos estafando así a los minoritarios. Eso aunado al escenario ya descrito para los hidrocarburos agravado por la prohibición del fracking y el Acuerdo de Escazú.

La moral de nuestra fuerza pública está por el suelo, afectada por el discurso contra nuestros hombres desarrollado con vehemencia por quienes gobiernan. El ministro de Educación se estrenó en adoctrinamiento de los niños imponiéndoles la verdad de la Comisión que dice que tan culpable es el Estado y sus fuerzas de la violencia, como paramilitares y las guerrillas. Le quitan 800 mil millones a las fuerzas y sacaron más de 70 generales, cuya experiencia extrañaremos cuando se añore seguridad. El trato con las fuerzas contrasta con la generosidad que muestran con los criminales.

“Anuncios van y vienen en todas las direcciones. Da la sensación de ser un gobierno errático”

A cambio de

Quieren paz total. Pretende arrancar con liberar a los delincuentes de la primera línea, y darles sueldo. Hacer negociaciones con las disidencias de las Farc volviéndoles a dar estatus político, igual que al ELN y llamar a todas las estructuras criminales a conversaciones. Pretenden poderes totales para expedir por decreto, la ley de sometimiento y hacer una incorporación automática a la legislación de todo lo que pacten sin pasar por el Congreso. Todo manejado por un comisionado de paz que hizo campaña en las cárceles entre criminales de lesa humanidad y corruptos prometiendo rebaja de penas a cambio de apoyos políticos.

Batimos un récord de áreas cultivadas en ilícitos y sin embargo, no hay claridad en que se hará frente al narcotráfico. Distraen el debate con el discurso grandilocuente de la legalización o regulación de la cocaína. Aparte de que no habrá fumigación, ni bombardeos, ni extradición, negociaciones y sustitución voluntaria, (no hacer nada de lo que se hacía) no hay tampoco una ruta alternativa. Los solos anuncios, en mi opinión, van a disparar aún más los cultivos.

Anuncios van y vienen en todas las direcciones. Da la sensación de ser un gobierno errático. Los negocios en el mundo se mueven y son capaces de enfrentar buenas y malas decisiones; hoy solo se ve la demagogia y no sé que pasará con la salud, ni con los hidrocarburos, ni con los cultivos ilícitos, ni con la propiedad de la tierra.

Tienen una evidente estrategia de llamar mentirosos a todos aquellos que los critiquen. A riesgo de que me tilden de mentirosa – una vez más- sostengo que su proyecto necesita ajustes de fondo que los saquen de la demagogia y los lleven por caminos certeros.

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