Hitoshi Oshitani, profesor de virología de la Universidad de Tohoku en Japón, y quien además asesora al gobierno de su país con la pandemia, descubrió la forma para sobrellevar la situación.

Hitoshi Oshitani, a virologist and infectious disease specialist, speaks during an interview in Tokyo in October. | BLOOMBERG
Hitoshi Oshitani, virólogo que asesoró al gobierno japonés. Foto: Boomberg

En un artículo que Hitoshi publicó en The New York Times, explicó que a través de una “estrategia efectiva y un mensaje digerible”, se adaptan a la nueva realidad, que apunta a convivir con la pandemia.

Hitoshi, quien también es investigador de infecciones virales, sobre todo respiratorias, concluyó en sus análisis científicos, que la forma ideal era evitar las “tres ces”, pero comunicándola sin alarmismos y garantizando soluciones para la población japonesa.

La estrategia, la cual se la recomendó al gobierno nacional en marzo de 2020, consiste en evitar espacios cerrados, lugares concurridos y entornos de contacto cercano.

Para Hitoshi, las “tres ces le enseñaron a la gente qué contexto evitar. La forma en que lo hacen puede ser diferente, según circunstancias individuales y la tolerancia al riesgo”. También señaló que algunos aprendieron que desde la casa se puede hacer mucho, que hay momentos en donde se puede permanecer en silencio y que los espacios abiertos hay que apreciarlos.

El gobierno acató el consejo y empezó a difundirlo en noticieros, programas de ocio, redes sociales y carteles. “Tres ces” terminó siendo galardonada como la frase del año en Japón para el 2020.

El virólogo agradece la confianza de la población sobre las decisiones del personal médico frente al virus.

“Aunque Japón declaró ciertos periodos de estados de emergencia pandémicos, eso equivalía a no mucho más que advertencias redactadas enérgicamente y algunas restricciones de viaje para los residentes. (Japón ha prohibido la entrada de turistas extranjeros al país). Nunca se tomaron medidas drásticas, como confinamientos, porque el objetivo siempre fue encontrar formas de vivir con la COVID-19”, recalca en el artículo de Times.

Reconoce que no es sencillo que todos los países puedan divulgar el mensaje con la misma facilidad que se hizo en Japón, puesto que, primero, las leyes japonesas no permiten los confinamientos, por lo que no podrían haberse declarado, incluso creyéndolos necesarios.

Y segundo, porque en el país asiático existe el pensamiento de que lo social está por encima de lo individual. Esto hizo que los

 que no creían en las medidas preventivas propuestas por Hitoshi acataran las normas por responsabilidad social y por evitar la desaprobación de sus amigos y familiares.

Japón, en comparación con Estados Unidos, por ejemplo, tiene buenos números respecto a casos y muertes. Mientras registran 146 muertes por cada millón de personas, los americanos tienen 2.590 de muerte por la misma cantidad.