Pandemia e incertidumbre ‘Un cóctel mortal’
Por VÍCTOR G RICARDO

Analista politico, excomisionado de paz

@victorgricardo

En el mundo estamos afrontando la grave pandemia del Coronavirus que empezó en Asia y se ha venido trasladando a los demás continentes del mundo.

En Europa, la pandemia ha causado una verdadera tragedia, en especial en Italia (299.327 contagiados y 32.735 muertos), España (282.370 contagiados y 28.778 muertos), el Reino Unido (257.154 contagiados y 36.598 muertos), Francia (182.469 contagiados y 28.332 muertos) y Alemania (179.986 contagiados y 8.366 muertos).

Ahora el virus ha llegado con mucha fuerza al continente americano, incluyendo como países más afectados a Estados Unidos (1.666.829 contagiados y 98.683 muertos) y Brasil (349.113 contagiados y 22.166 muertos). En el caso de Colombia, hasta ahora y gracias a las medidas que se han tomado no vamos mal; tenemos 20.177 contagiados y 705 muertos.

Es claro que en todos los países de los distintos continentes, cuando salga publicado este artículo, tanto los contagiados como las muertes serán seguramente una cifra superior, debido a que he tomado la información de estadísticas a 24 de mayo y en los días posteriores en la mayoría de los países se habrán presentado más casos y sobrepasarán las cifras enunciadas, a excepción de aquellos que ya han declarado superada la pandemia y en la medida que no haya nuevos contagios o recaídas, tema sobre el cual hay distintas opiniones científicas.

Por otra parte, es importante tener en cuenta que en Asia y Europa el Coronavirus llegó, en el primer caso, cerca de cinco meses antes y en el otro, tres meses antes que en el continente americano, lo que hace que lo más grave de la denominada curva de infección está por llegar en los próximos 20 a 30 días. Pero de las cifras analizadas en el caso colombiano como ya lo mencioné, gracias a las medidas adoptadas por el Gobierno Nacional y respetadas por la ciudadanía, no ha llegado el virus con la fuerza que habría podido llegar; caso contrario con lo que ha sucedido en Estados Unidos, Brasil y México.

Hoy el mundo tiene más de 5.300.000 contagiados, 350.000 muertos y se han recuperado 2.150.000 personas.

No podemos descuidarnos y debemos tener ‘conciencia’ que en manos de cada cual está tomar las acciones aconsejadas por el Gobierno, como las de usar las protecciones indicadas, el lavado de manos y mantener la distancia social.

La apertura de las distintas áreas de la economía es esencial para poder dinamizarla y así hacer menos dura la situación financiera de las empresas, el empleo perdido y el futuro de nuestro desarrollo. Sin esta apertura de las distintas áreas económicas, estaríamos expuestos a la quiebra de muchas empresas y a profundizar el hueco fiscal, lo que nos pondría en circunstancias muy graves para nuestro futuro, más aún, cuando el Gobierno tendrá que seguir tomando medidas de salvamento económico, tanto a las familias como a las empresas colombianas que ya están en serias dificultades.

Pandemia e incertidumbre ‘Un cóctel mortal’

La incertidumbre que hoy tenemos en las distintas actividades y decisiones empresariales es muy grande. No es para menos. Nadie en el mundo hasta hoy ha podido descubrir una respuesta clara y eficiente para poder combatir el Coronavirus y tampoco tenemos, hasta ahora, el descubrimiento de una vacuna que permita dar una solución real a esta pandemia. Por tanto, no sabemos hasta cuando tendremos en el mundo este virus, lo que hace que todos nos tengamos que acostumbrar a vivir con él.

La incertidumbre por tanto se ha vuelto un elemento tan grave o más que el mismo Coronavirus. Los países después de esta pandemia vivida, no estarán en las mismas condiciones de crecimiento y desarrollo con la velocidad que veníamos, por lo que si analizamos el tema político, tenemos que tener cuidado que surjan ideas populistas y líderes demagogos traten de aprovechar los acontecimientos que estamos viviendo, en beneficio de sus ideas y sus propios intereses.

Todo lo vivido también nos ha dado una serie de lecciones que no debemos olvidar. Un ejemplo es la protección y cuidado del medio ambiente, la buena y equitativa distribución de nuestra riqueza e ingresos, la adecuada infraestructura y buena atención a la salud de todos los seres humanos. La sólida educación que debemos darle a todos, la recuperación de los valores tanto éticos como de costumbres morales, la pronta y adecuada justicia que se debe dar y la guerra total a la corrupción. El crecimiento y desarrollo con equidad, el respeto por la libertad de expresión en el marco de un Estado de derecho, son entre otras, el camino que debemos construir y defender.

Pensando en estas consideraciones, valdría la pena que nos pusiéramos a trabajar en la construcción de un nuevo contrato social y no esperemos que las ideas populistas y demagogas como ya lo expresé, produzcan hechos en su beneficio que después ya será tarde para lamentar.

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