Darío Laguado, agente especial liquidador de mercadería Justo & Bueno

Por: Humberto Barros F.

Periodista Alternativa

Una de las grandes noticias económicas del 2022 no fue para nada positiva para más de 6 mil trabajadores, propietarios de 1057 locales comerciales y cientos de proveedores que vieron como en agosto se daba por terminada la vida empresarial de la cadena hard discount Justo & Bueno tras una larga agonía.

Historia donde sucedió de todo, incluso hasta ‘cantos de sirenas’ de supuestos salvadores que lo único que hicieron fue dilatar, dilatar y subir aún más las acreencias sin que la ley luego hiciera algo para castigarlos por vender humo.

En Alternativa hablamos con el agente especial liquidador de mercadería Justo & Bueno, Darío Laguado Monsalve, un profesional veterano y reconocido en estas lides, que en este descalabro nos mencionó un factor que enmarcó el principio y fin de esta empresa: ausencia de un gobierno corporativo y un líder algo mesiánico que tomaba todas las decisiones habidas y por haber.

Por supuesto, sin referirse a él nos habló del controvertido empresario Michel Olmi, quien ante la quiebra de su empresa solo ha enfilado baterías contra la Superintendencia de Sociedades sin responder directamente por todo lo que pasó.

“La llegada de la pandemia hizo que pensaran que abrir más locales era inteligente y abrieron 300 más, pero la respuesta del mercado y las autoridades sanitarias fue diferente, la gente quedó enclaustrada y se fortalecieron fueron los domiciliarios, las cadenas que no tenían esta estrategia muy desarrollada ni capitales de apoyo o respaldo entraron en crisis”, afirmó el abogado Laguado, quien también tocó un punto en especial que golpeó duramente a la cadena de Olmi: el paro nacional del 2021. “Los paros y bloqueos en el Valle del Cauca afectaron, muchos proveedores venían de esa región, lo importado venía del puerto y empezó el desabastecimiento”.

El espacio creado por Justo & Bueno, que arrancó en 2015 y terminó casi 7 años después, ahora será tomado en este año por parte de Olímpica S.A. para crear su cadena que ha bautizado Ísimo, apuntan a quedarse con el tercer lugar de la extinta mercadería y entrar a competir de lleno con D1 y Ara, crear más de 4.000 puestos de trabajo, tener 700 tiendas en operación y tener productos con cerca de 750 marcas propias. Esta jugada empresarial, que llega con productos baratos en tiempos de alta inflación, también acabó con la ilusión de los liquidadores de obtener algún tipo de recurso por la marca y los productos que habían alcanzado a lograr algún reconocimiento en la clientela.

“Las deudas de Mercadería Justo y Bueno SAS están tasadas en más de 1,2 billones de pesos, en reclamación hay más de $900 mil millones”

“Teníamos la esperanza de recaudar por la marca Justo & Bueno una suma importante, tenemos 50 marcas, una valiosísima acreditada en el mercado que es el nombre de la cadena y las otras secundarias que eran de productos, esperábamos recaudar entre $3 mil y 4 mil millones de pesos. Sin embargo, esto se desmejoró, la marca nueva no necesita de Justo & Bueno, tenemos una marca que tal vez ayer tenía expectativa de mercado que ya hoy no tiene”, explica el agente Laguado.

Ahora la realidad de los afectados es que los trabajadores no verán el 100 % de sus acreencias laborales canceladas, los propietarios de locales tampoco verán pagos sus 18 meses de arriendo adeudados y así, por la misma senda, los proveedores. La explicación es sencilla y cruel, no hay con qué.

Las deudas de Mercadería Justo & Bueno SAS están tasadas en más de 1,2 billones de pesos, en reclamación hay más de $900 mil millones luego de recibir y estudiar los liquidadores más de 15 mil solicitudes, algunos acreedores ni siquiera se tomaron la molestia de reclamar algo que saben es bastante imposible de lograr de aquí a máximo mediados de este año cuando la liquidación termine.

“El modelo de negocio de Justo & Bueno es basado sobre la fe, la confianza y la habilidad ajena. El organizador toma el mejor local posible, el mejor producto, la mejor tecnología, la mejor seguridad, el mejor transporte, la mejor bodega y tomándolas todas en leasing o renting o cualquier otro mecanismo organiza una cadena, suma muchos valores y logra construir lo que es este tipo de cadenas. Pero, cuando llega el desplome nada es propio, solo quedan los recuerdos y son importantes, pero no tienen precio”.

Ahora quedará en manos de los jueces saber si hubo buenos o malos manejos y, si algo quedó de plata que no esté en las cuentas, conocer dónde fue a parar.

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