Foto: Ricardo Otero.

(EUROPA PRESS)

Los colombianos acuden a su cita con las urnas este domingo 29 de mayo para elegir al que será su nuevo presidente durante los próximos cuatro años y por primera vez en décadas la izquierda puede volver a Casa Nariño. Antes, la campaña ha sido una de las más polarizadas que se recuerdan, con casos de presunto espionaje, amenazas de muerte, acusaciones de toda índole entre unos y otros, e incluso una supuesta injerencia rusa.

Unos 38 millones de votantes podrán elegir entre seis candidatos para sustituir al presidente Iván Duque, que no puede presentarse a la reelección tras una reforma de la Constitución, aunque parece que quienes mejor lo tienen son dos: Gustavo Petro y su Pacto Histórico por la izquierda, y Federico ‘Fico’ Gutiérrez al frente de la muy conservadora coalición Equipo por Colombia.

El tercero en discordia es el empresario de la construcción Rodolfo Hernández, conocido como el ‘Trump tropical’ y que amasó su fortuna en el negocio de las viviendas públicas, un inesperado invitado de última hora que en los últimos días ha protagonizado un meteórico ascenso en las encuestas llegando a estar en empate técnico con ‘Fico’ en algunas de ellas.

Desde el primer momento que arrancó el proceso electoral no ha habido encuesta que no haya colocado a Petro y a su candidata a vicepresidenta, Francia Márquez, como principales favoritos, rozando incluso en algunas la posibilidad de una victoria sin necesidad de una segunda vuelta. Su triunfo supondría una cambio de paradigma sin precedentes en las últimas décadas, dominadas por la derecha.

Con una intención de voto superior al 40 por ciento, Petro, senador, exalcalde de Bogotá, antiguo guerrillero del Movimiento 19 de abril (M-19) y veterano político, ha hecho de la sed de cambio de los colombianos su emblema en esta campaña, en la que ha prometido inversión en políticas sociales, la transición ecológica y sobre todo hacer cumplir los acuerdos de La Habana que se firmaron en 2016 con la extinta guerrilla de las FARC como camino a la paz.

Por su parte, Gutiérrez, ha sido señalado por sus detractores como la opción continuista, recordándole la simpatía que levanta entre la principales familias que controlan la política y la economía del país. Partidario de hacer cumplir también los acuerdos de paz, durante la campaña ha prometido orden, agitando a su vez los viejos fantasmas del comunismo y acusando a Petro de connivencia con los grupos armados.

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