Con una carrera corta, pero muy destacada, la abogada bonaverense, de solo 31 años, llega a la cartera de Cultura para servir de puente con los actores del sector y contribuir al diálogo con los jóvenes.

La designación de Angélica Mayolo en el Ministerio de Cultura se hizo el Día de la Afrocolombianidad como un gesto de inclusión. 

“De niña, ella siempre jugó fútbol”, recuerda Merlyn Obregón. Habla de su hija “Angie”, quien se crió entre cuatro varones, sus dos hermanos, Marco Antonio y Mario Andrés, y dos primos. “Los muchachos del barrio la buscaban para que jugara con ellos. Los vecinos la recuerdan siempre por eso”. Y no solo jugaba, sino que también era una buena aficionada. “Sabe de fútbol más que muchos hombres. Es fanática del América y siempre ha sido muy despierta”.

Esa niña tan buena para el fútbol y tan talentosa se convirtió de mayor en una abogada de la Universidad Javeriana de Cali, que pintaba para magistrada, según algún mentor. Sin embargo, tan pronto se graduó se encarriló en cargos de gobierno, aunque con un par de experiencias en el mundo empresarial.

Una de ellas, y la más reciente, en la dirección de la Cámara de Comercio de Buenaventura, que dejó para asumir como Ministra de Cultura y convertirse en la integrante más joven del gabinete, así como en la segunda afrodescendiente con silla hoy en la titular del Gobierno.

Angélica Mayolo Obregón nació en Buenaventura hace solo 31 años, un día de Reyes, en el hogar de Merlyn, que es bacterióloga y maneja su propio laboratorio, y Antonio Mayolo, educador.

Como sus hermanos, estudió en el Gimnasio Buenaventura, del cual es rector su padre. Tuvo una adolescencia tranquila en la que creció practicando con disciplina el voleibol y gozando de la rumba bonita del son cubano, la salsa y música oriunda de la tierra. Cuenta una pariente cercana que no hay quien la pare cuando escucha un currulao.

Cuando le llegó el turno de escoger carrera, quiso ser cirujana estética, pero un familiar pediatra acabó convenciéndola de no hacerlo. Entonces optó por la abogacía, la misma profesión de su abuelo, Antonio Mayolo, a quien Jorge Eliécer Gaitán guió en su tesis.

A diferencia de sus hermanos, quienes hicieron la universidad en Bogotá, a ella le tocó en Cali por decisión de su mamá, que no quiso “dejarla ir tan lejos”. En la Javeriana de esa ciudad explotó su talento para el derecho y prueba de ello fue la obtención del mejor puntaje en las pruebas Ecaes de su la institución. Al tiempo con su judicatura en el Consejo de Estado, en Bogotá, Angélica adelantó una especialización en derecho administrativo. 

De allí dio el salto a la Consejería para la Competitividad en el gobierno Santos, donde trabajó con la economista Catalina Crane. “La mejor representante de las mujeres afro y de lo que Buenaventura le puede dar al país -trinó Crane al conocer del nombramiento-. Tuve el honor de ser su primera jefa y siempre supe que iba a aportarle mucho al país. La admiro mucho: qué profesional, qué dignidad, qué modestia: una verdadera líder”.

Angélica Mayolo estaba en la dirección de la Cámara de Comercio de Buenaventura desde el año pasado.

Durante el mismo gobierno Santos, Angélica Mayolo estuvo en la Gerencia para el Pacífico y luego fue jefa de Asuntos Internacionales del Ministerio del Medio Ambiente, al lado del entonces ministro Luis Gilberto Murillo. En el primer cargo recorrió como nunca todos los rincones del Pacífico y, en el segundo, fue a distintos lugares del mundo con el fin de encontrar financiación para los proyectos ambientales del Gobierno. En varias ocasiones demostró ser una ‘canciller’ efectiva, que venía con más dinero que el fijado inicialmente como meta.

Murillo celebró la escogencia del presidente Duque y resaltó que la nueva ministra cuenta con “el conocimiento, la formación y la experiencia para dirigir el sector cultural colombiano”.

El 2018 marcó su regreso al Valle del Cauca. Primero asumió un cargo directivo en Propacífico, donde trabajó para acercar a los empresarios con distintas fuerzas de la capital del departamento. Luego fue invitada por el alcalde Mauricio Armitage a ser Secretaria de Desarrollo Económico de su administración. 

En ese cargo logró la aprobación de un plan de acción a 10 años dirigido a atraer inversión y generar empleos, especialmente en emprendimiento, economía ambiental y cultural. Creó también las ferias de bilingüismo empresarial para acercar a emprendedores con grandes empresarios y firmas estadounidenses.

Su gestión allí y la carrera que había adelantado de manera exitosa en tan pocos años consiguieron que la Fundación Obama la escogiera como becaria. Hizo una maestría en Derecho Internacional y Comparado en la Universidad de California, en Los Ángeles. Fue, además, uno de los 11 jóvenes seleccionados para hablar con el expresidente Barack Obama en Chicago, en 2019, sobre alternativas para reducir la desigualdad.

De ese encuentro quedó una anécdota indeleble. En algún momento, Obama le preguntó si ya había leído su libro, a lo que Angélica le contestó: “Sí, pero me gustó más el de Michelle”. La risa del gigante Obama por ese comentario sobre su esposa quedó congelada en una foto que hasta hace poco figuraba en la página de Facebook de la hoy ministra.

Su mamá recuerda que algunos de los compañeros de trabajo de su hija le pronosticaban que sería “la Obama colombiana”. 

De esa experiencia internacional y de otras en los diferentes cargos asumidos con dedicación y entereza ha hecho amigos y conexiones sobre todo con el mundo afro de Estados Unidos y en distintas agencias internacionales que ofrecen ayuda para el desarrollo de diversos proyectos de impacto económico y social. 

A su regreso al país, algunos empresarios de Buenaventura la tentaron para que se postulara a la dirección de la poderosa Cámara de Comercio del puerto. 

Después de pensarlo mucho, presentó su hoja de vida 10 minutos antes del cierre de las postulaciones y, finalmente, fue escogida tras un proceso en el que los otros dos candidatos resultaron con inhabilidades y ella fue acogida casi por unanimidad.

Todo el Pacífico, pero sobre todo su ciudad, la conmueven mucho. Le gusta la alegría de su gente, su cultura y su comida, pero a la vez la entristecen la pobreza que históricamente se ha arraigado en la región y los hechos de corrupción por los que la principal terminal marítima del país ha sido tristemente célebre. 

“Ella sabe que esta debería ser una ciudad mucho más destacable y próspera siendo, como es, la ventana del Pacífico”, dice Merlyn.

El repaso de la carrera de la nueva ministra deja ver su experiencia en proyectos con poblaciones vulnerables del país, en planes de desarrollo económico, en mejoramiento de la competitividad y en la consecución de la cooperación internacional, todos estratégicos para el sector que manejará y para el resto del Gobierno. 

Cuando el presidente Duque la presentó como su nueva ministra, destacó su convicción de trabajar en el terreno con las comunidades, así como también su juventud, gracias a la cual, en palabras de su nuevo jefe, cumplirá un rol de liderazgo en la concertación y construcción de proyectos sociales y económicos para los jóvenes.

La designación se anunció el 21 de mayo, Día de la Afrocolombianidad, cuando se cumplieron 170 años de la abolición de la esclavitud. Y se hizo como un gesto de inclusión a la vez que un reconocimiento a toda la población afrocolombiana y a la del Pacífico, en específico, por todo el aporte que han hecho al país y que no ha sido recompensado a lo largo de la historia, con suficiente participación en los escenarios nacionales. 

Angélica es joven, pero tiene una valiosa experiencia y su reto será continuar con las políticas que el Gobierno ha impulsado en el área cultural, pero también acercar nuevamente a los actores del sector a la cartera y, en general, a la administración Duque.