Por María Camila Díaz / Periodista. Mesa de trabajo W Radio/ @ma_camiladiaz

El general Jorge Luis Vargas es catalogado como el oficial de la Policía que hoy más sabe de inteligencia en Colombia. Su nombramiento como director general de la Policía llega después de 35 años de trabajo en la lucha contra las organizaciones del crimen, el complejo negocio del narcotráfico que ha mutado en los años a organizaciones muy sofisticadas. Vargas también es un experto en seguridad ciudadana y tiene unas excelentes relaciones con las agencias internacionales, especialmente las de Estados Unidos y Reino Unido. Llega a la Dirección en un punto en que la institución pasa por un difícil momento, tanto por su imagen ante la opinión pública como por las peleas internas en la administración que acaba de finalizar. 

Alternativa: gracias a su trabajo en la Dirección de Inteligencia, usted tiene una excelente relación con las autoridades en Estados Unidos. ¿Cómo va a trabajar con ellos en beneficio de los colombianos?

General Jorge Luis Vargas: de las primeras cosas que hice como director general de la Policía fue reunirme con el señor embajador de Estados Unidos, con el ánimo de intercambiar información y saber en dónde estamos en las operaciones contra el crimen organizado, contra el narcotráfico, contra la guerrilla. Hay una alianza de colaboración muy importante con los Estados Unidos, pero también he tenido reuniones con funcionarios del Reino Unido, tenemos equipos especiales de trabajo con ellos. Hablé directamente con el secretario general de Interpol y ya estamos enviando a un oficial para la caza de fugitivos en todo el mundo.

¿Tienen algún blanco específico para combatir en conjunto? Precisamente me reuní con la directora de la DEA en Colombia y con mi general Zapateiro, comandante del Ejército, y hemos tenido tres reuniones para priorizar lo que el señor presidente nos ha ordenado: la captura del jefe del Clan del Golfo, Dairo Antonio Úsuga, alias Otoniel, para llevarlo a la justicia nacional y a las cortes internacionales. La semana pasada estuve en Necoclí, en la base y el puesto de mando de la operación “Agamenón”. Estamos llevando más y más investigadores de policía judicial, más funcionarios de inteligencia para la ubicación de este delincuente. Estamos ofreciendo una recompensa de hasta 5 millones de dólares por este criminal. Vamos detrás de toda esa organización. 

Alias Otoniel es un pez grande, pero no opera solo… Vamos también por los otros cabecillas del Clan del Golfo. Los hemos priorizado porque, al tratarse de una organización que delinque en varias ciudades del país, combatirla requiere de un esfuerzo de la Policía con otras autoridades nacionales. Ya hablé con el fiscal general y nos ha puesto fiscales a disposición dentro de la operación para fortalecerla. Los resultados tienen que verse pronto.

¿Cuándo es pronto? No puedo dar fechas, porque son demasiadas variables, pero créame que pronto.

¿Tiene otras prioridades? El crimen organizado en general: los grupos armados residuales, las disidencias de las FARC. Contesto esta entrevista desde Cúcuta, donde me encuentro realizando la operación Esparta, que tiene como objetivo capturar a los delincuentes del ELN, de Los Pelusos y de un pequeño grupo que todavía se hace llamar Los Rastrojos. 

Su llegada a la Dirección se presenta en un momento de distanciamiento entre la ciudadanía y la Policía. ¿Cómo piensa cerrar esa brecha? Vamos a fortalecer programas como “Policía de mi barrio” que inició mi general Atehortúa, con el ánimo de que el policía esté presente en cada cuadrante escuchando al ciudadano, recolectando sus inquietudes y garantizando de manera más efectiva la protección y la seguridad de las personas. También necesitamos tener respuestas más rápidas y para lograrlo estamos transformando el modelo nacional de vigilancia por cuadrantes. Pero lo más importante es la transparencia: los ciudadanos siempre quieren ver una Policía transparente que dé ejemplo. 

Buena parte de la pérdida de confianza de parte de la ciudadanía tiene que ver con repetidos casos de corrupción en todos los rangos: oficiales y suboficiales. ¿Cómo va a parar esto? Fortaleciendo la Inspección General. Con el nuevo inspector general de la Policía vamos a reorganizar y fortalecer las funciones disciplinarias. Estamos estableciendo normas que nos permiten, en lo administrativo, ser muy rápidos en la toma de decisiones por necesidades del servicio, mientras que fortalecemos en paralelo el Grupo Anticorrupción de la Dirección de Investigación Criminal con más funcionarios, más herramientas tecnológicas y más contrainteligencia en lo que tiene que ver con asuntos internos. 

El año pasado tuvimos muchísimas manifestaciones en contra de la Policía, en las que varios de sus hombres terminaron heridos, pero en las que también vimos abuso de la fuerza por parte de uniformados, que terminaron en la muerte de ciudadanos. ¿Ha pensado cambiar los protocolos para las manifestaciones? Hay varias medidas en este sentido: hemos buscado el acompañamiento de la Defensoría del Pueblo. Hemos acatado, como nos corresponde, los fallos de las cortes judiciales y de todos los órganos de control de Colombia (Fiscalía, Procuraduría y Contraloría) en cuanto a la utilización de los recursos. Estamos en proceso de abrir las investigaciones disciplinarias con la Procuraduría o, si es en el campo penal, con el órgano competente. Las muertes del 9 de septiembre de 2020 están siendo investigadas. Tenemos, eso sí, como también nos corresponde, que garantizar el debido proceso de nuestros policías, en términos de que la investigación indique cómo sucedieron los hechos y las responsabilidades, si es que en ello hubiese responsabilidad de tipo penal.

Pero si ve a un policía haciendo un acto que va en contra de las normas de la institución, ¿qué tipo de decisión va a tomar? Mi deber como funcionario oficial es ponerlo en conocimiento del ente correspondiente, sea la Inspección General de la Policía o los que acabo de mencionar. Dependiendo de eso se tomarán las decisiones administrativas con muchísima celeridad, pero garantizando el debido proceso de los policías. 

¿Cómo garantizar que todos los policías conozcan de derechos humanos? Es un tema de derechos humanos, pero también de procedimientos. Una de las cosas que estamos haciendo con el equipo de planeación es estandarizar nuestros procedimientos para que sean regulados, seguidos, certificados como lo son en muchas partes del mundo. Todo procedimiento de la Policía tiene que ser muy claro y conocido por la ciudadanía.

¿Es decir que va a haber transformaciones en los procedimientos de los policías? Sí, aunque esto no es inmediato. Esto requiere de una transformación a corto plazo en términos de las estrategias que vamos a implementar, de mediano plazo para comenzar a aplicarlas y entre mediano y largo plazo para empezar el cambio significativo. Y, por supuesto, seguimos aprendiendo de derechos humanos. La Policía tiene el acompañamiento siempre de la ONU, tenemos profesores y un currículum muy detallado en esto que tenemos que seguir fortaleciendo.

Su llegada sucede justo después de una pelea pública entre los salientes director e inspector general. Hay quienes afirman que ese episodio generó divisiones dentro de la institución. ¿Es esto cierto? No. La Policía es una institución fuerte, sólida en el mando, que se rige por principios institucionales, que se rige por reglamentos y normas y que siempre ha tenido una línea clara a partir de las instrucciones del señor presidente, del señor ministro de Defensa, de nuestro director y funciona precisamente bajo esa línea de actuación.

Su trayectoria en la Policía lo convierte en el heredero de la línea del general Óscar Naranjo. Hay quienes, al interior de la Policía, apoyan y les gusta esa línea y hay quienes no. ¿Qué hacer con los que no están a gusto? El ser humano, como persona individual, tiene gustos y pareceres particulares. Nosotros somos policías y los policías de la patria venimos de diferentes lugares, de diferentes sectores de la educación, de diferentes sectores sociales, pero cuando llegamos a la institución, todos obedecemos la ley, los reglamentos y eso es lo que hace que sea una institución fuerte, que tiene clara su misión constitucional, que tiene claro el cumplimiento de las leyes. El comportamiento de los policías es absolutamente institucional.